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Colombia: La paz como sistema vivo: perspectivas indígenas desde la voz de Leonor Zalabata Torres

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Un artículo por Laura Galvis Santacruz en Debates Indígenas

Leonor Zalabata Torres es una líder indígena colombiana del pueblo Arhuaco de la Sierra Nevada de Santa Marta. Participó en el proceso constituyente de 1991 y hoy es representante permanente de Colombia ante las Naciones Unidas. Así, se convirtió en la primera mujer indígena en ocupar este cargo y representar al país en el Consejo de Seguridad. Hablar de conflicto y paz con Leonor Zalabata implica salir de los marcos habituales. En su pensamiento, la paz no es un armisticio jurídico ni un pacto entre “partes”, sino una condición más profunda: la estabilidad de la vida.

Nota de la autora: La entrevista se realizó el 6 de diciembre de 2025. Semanas después, Estados Unidos implementó acciones militares de carácter unilateral contra Venezuela. Ese acontecimiento es posterior a este diálogo y no integra las respuestas.

Laura Galvis (LG): Cuando hablamos de conflicto y paz, solemos hacerlo desde categorías estatales o jurídicas. ¿Qué principios indígenas considera fundamentales para comprender las raíces profundas de la violencia contra los Pueblos Indígenas?

Leonor Zalabata Torres (LZT): Para hablar del conflicto, es necesario partir del pensamiento y de las formas de vida que existen en el mundo. Los Pueblos Indígenas somos culturas de paz. Nuestra forma de vivir pacífica se ve interrumpida cuando factores externos transforman negativamente nuestra manera de estar en el mundo. El conflicto no tiene que ver con una supuesta vulnerabilidad de los Pueblos Indígenas, sino con factores externos que vulneran nuestra forma de pensar y de vivir. Nuestra forma de vida se ha desarrollado a lo largo del tiempo y sigue siendo válida hoy. Los Pueblos Indígenas poseemos tradiciones antiguas que no están detenidas en el pasado; por el contrario, son profundamente contemporáneas en la evolución de la humanidad. Hemos aprendido otras lenguas, hemos sabido adaptarnos sin abandonar lo que somos. Esa capacidad de adaptación no implica renunciar a nuestros principios, sino dialogar con el mundo sin perder el equilibrio.

En Colombia existen más de sesenta lenguas indígenas y, paradójicamente, los Pueblos Indígenas somos la población más bilingüe del país. Muchos hemos aprendido el castellano como lengua nacional, sin dejar de hablar, cuando no nos fue arrebatada, nuestra lengua materna. Esa condición no es una pérdida automática de identidad, también es una forma de continuidad cultural. El castellano se ha convertido en un vehículo a través del cual el pensamiento indígena continúa transmitiéndose a la sociedad colombiana. Aun cuando algunas lenguas se han debilitado, el espíritu de las culturas indígenas continúa circulando, adaptándose y dialogando, sin desaparecer.

El problema surge cuando esos equilibrios se trastocan, a veces incluso sin mala intención. Cuando se interviene sin conocer ni entender lo que significa una cultura, se interrumpen procesos de desarrollo humano que ya existían. Ahí es donde se generan conflictos profundos. El despojo territorial es una de las expresiones más claras de esa ruptura: al separar a los pueblos de sus territorios, se rompe también una relación histórica con la vida.

Nuestros conocimientos no son abstractos ni meramente simbólicos. Somos pueblos con un conocimiento profundo del territorio, de las plantas, del clima, de las energías que sostienen la vida. Esas prácticas han sido efectivas durante siglos, mucho antes de la conquista, aunque no siempre las explicamos en los lenguajes dominantes. Que no se comprendan desde afuera no significa que no funcionen; significa que responden a otra racionalidad.

LG: ¿Cómo comprenden los Pueblos Indígenas la concepción de paz?

LZT: Para nosotros, la paz no es algo que se decreta. Tiene que ver con la estabilidad de la vida, con nuestras costumbres, con la forma en que nos relacionamos con el territorio, con los otros y con el mundo. Valores como el agua, el aire y la tierra no son bienes individuales, son bases comunes de la vida colectiva. Cuando esos valores se subordinan a una idea de desarrollo que mide todo en términos de producción o rentabilidad, se rompe el equilibrio. Por eso, cualquier reconocimiento que no entienda a las paz como relación profunda con la vida queda incompleto. Es como intentar reconocer un espíritu sin cuerpo: se nombra, pero no se sostiene. Sin territorio, sin lengua y sin prácticas vivas, la paz se vuelve una idea vacía, desconectada de la experiencia real de los pueblos.

LG: En Colombia, el conflicto armado suele narrarse como un fenómeno de seis décadas. ¿Qué cambia cuando el conflicto se piensa desde una temporalidad indígena, donde la guerra no comienza con los actores armados, sino con rupturas más antiguas?

LZT: Cuando el conflicto se piensa desde una temporalidad indígena, el punto de partida cambia radicalmente. No estamos hablando de 60 años, sino de siglos: un tiempo en el que no se nos permitió continuar nuestro propio desarrollo, y se nos obligó a defendernos permanentemente para existir. La identidad indígena va por dentro. Tiene que ver con los conocimientos, las prácticas y una relación profunda con la naturaleza, el territorio y el cosmos. Esa identidad se ha mantenido, pese a la imposición de un mismo sistema de pensamiento, al abandono forzado de nuestras lenguas y costumbres y a la negación de nuestros sistemas de conocimiento.
 
En lugar de permitir que cada cultura se desarrollará desde su propio pensamiento, se impuso una sola idea de desarrollo y de evolución económica. Esto generó una profunda interrupción de nuestras formas de vida y nos redujo, durante siglos, a la defensa permanente del derecho a ser. El derecho a tener vino después, cuando lo tangible empezó a reconocerse. Desde un punto de vista esencial, el desarrollo humano debió basarse en el reconocimiento de que somos hermanos diferentes. La falta de ese reconocimiento sigue alimentando un conflicto que no es solo histórico, sino también estructural y global.

LG: A lo largo de su trayectoria, ha insistido en que el reconocimiento constitucional de Colombia como un país pluriétnico, multicultural y de pluralismo jurídico abrió el camino para una participación indígena más amplia. ¿Cómo evalúa el impacto de ese reconocimiento, tanto en la vida nacional como en los espacios multilaterales?

LZT: Desde nuestra experiencia como Pueblos Indígenas, el reconocimiento constitucional de Colombia en 1991 no fue sólo un cambio jurídico interno. Marcó un punto de inflexión. Durante muchos años se habló de la “integración a la vida nacional” como si implicara dejar de ser lo que éramos. Con la Constitución de 1991 se entendió que no se trataba de integrarnos subordinándonos, sino de reconocer la diversidad cultural y el pluralismo jurídico como principios que el Estado debe proteger. Ese reconocimiento también abrió la proyección internacional. Nos permitió a los Pueblos Indígenas colombianos relacionarnos con otros pueblos del mundo sin renunciar a nuestros gobiernos propios ni a nuestras formas de pensamiento. En ese sentido, el mundo se volvió más pequeño y empezamos a reconocernos en luchas comunes con Pueblos Indígenas de otras regiones. 

LG: Desde esa experiencia, ¿qué papel desempeñan hoy los marcos y mecanismos internacionales, en particular el Sistema de Naciones Unidas, en la protección de los Pueblos Indígenas y en la construcción de una paz de alcance global?

LZT: El Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas, el Mecanismo de Expertos sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, y la Relatoría Especial sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas han sido fundamentales para ampliar derechos. Estos espacios adquieren valor en la medida en que contribuyen de manera real a la paz y al respeto de los Pueblos Indígenas. Han ayudado a visibilizar y a enfrentar un conflicto político profundo, relacionado con el territorio, el desarrollo y el reconocimiento de los Pueblos Indígenas, que durante décadas fue tratado únicamente como un problema de gobernanza interna. En contextos como el colombiano, ese conflicto político terminó derivando en un conflicto armado. 

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Question for this article:

Indigenous peoples, Are they the true guardians of nature?

(Artículo continúa de la parte izquierda de la página)

Durante mucho tiempo, los derechos humanos se pensaron casi exclusivamente desde una lógica individual. Para los Pueblos Indígenas, esa mirada es incompleta. Nuestros derechos también son colectivos y ambientales porque el agua, el aire, la tierra y la estabilidad del territorio no pertenecen a una sola persona, sostienen la vida de todos. Los mecanismos internacionales han contribuido a que esta visión empiece a ser reconocida y discutida en escenarios globales.

Nuestra participación empieza a ser permanente, tanto en la vida nacional como en la internacional, porque también hemos comprendido que esa presencia constante es necesaria. Sin embargo, la humanidad todavía no asume plenamente que los derechos colectivos y ambientales, y las prácticas que los sostienen, deberían entenderse como principios para una paz de alcance global. Los Pueblos Indígenas nunca hemos dejado de pensar en la paz. Una paz que no es sólo nuestra, sino también la de los países y las regiones del mundo. Estamos en todas partes y, a lo largo del tiempo, hemos sostenido prácticas que permiten vivir de otra manera y convivir en equilibrio. Esas prácticas no pertenecen solamente al pasado: son aprendizajes que la humanidad necesita recuperar si quiere construir una paz duradera.

LG: Actualmente, los territorios indígenas están en el centro de las transiciones energéticas, de la disputa por los minerales y de la crisis climática. ¿Qué conflictos están emergiendo de esas presiones globales?

LZT: Cuando hoy se habla de transición energética, crisis climática o minerales estratégicos, pareciera que nos encontráramos ante algo completamente nuevo. Pero para mí no lo es tanto. En muchos sentidos, se trata de la misma historia, pero con otro mecanismo. Antes eran otros recursos, ahora son los llamados minerales críticos o las energías limpias. Cambian los nombres, cambia el discurso, pero los territorios que se ponen en el centro siguen siendo los mismos. Y, con ello, reaparecen los conflictos por la tierra, por los límites territoriales y por el control de los espacios donde vivimos.

A esto se suma la crisis climática, que algunos todavía niegan porque la ven como un costo económico. Pero sus impactos ya están ahí. El deshielo de los nevados, por ejemplo, no es una discusión teórica: afecta directamente las fuentes de agua, los ciclos de la naturaleza y la vida de comunidades enteras. Se reconoce que la crisis existe, pero no se sabe cómo evitarla, repararla ni adaptarse realmente. Y en ese vacío vuelven a imponerse decisiones que no parten del cuidado de la vida, sino del poder y del capital. Ahí es donde los Pueblos Indígenas volvemos a quedar expuestos, aun cuando históricamente hemos protegido esos territorios.

Todavía persiste la idea de que quienes deben aprender son los Pueblos Indígenas, como si otros sectores de la sociedad ya tuvieran todas las respuestas. Sin embargo, los valores de los que he venido hablando, el cuidado del aire, del agua, de los nacimientos de los ríos, no pertenecen a una cultura en particular. Sostienen la vida colectiva. Si se cuidan, benefician a todos. El aire puro no es sólo para quien lo protege: circula libremente en el tiempo y en el espacio. Estas son prácticas que los Pueblos Indígenas hemos sostenido a lo largo del tiempo, no para controlar la naturaleza, sino para mantener los equilibrios que permiten la vida.

Yo veo algunos avances, por ejemplo, en espacios como las conferencias climáticas, donde se ha ampliado la participación de la sociedad civil y de los Pueblos Indígenas y se discuten acuerdos y marcos jurídicos. Eso es importante. Pero el problema de fondo sigue siendo el mismo: una idea de desarrollo que justifica casi todo, incluso la violencia, con tal de avanzar económicamente. Mientras no se cuestione esa lógica, estos conflictos seguirán apareciendo, aunque les pongamos nombres nuevos.

LG: En su reflexión, la paz no parece depender sólo de mecanismos formales de resolución de conflictos, sino también de una relación más profunda con la vida. ¿Qué lugar ocupan ahí la conciencia y la cosmovisión indígena?

LZT: Muchas veces se piensa que todo se resuelve con mecanismos, normas o expertos, y eso es importante, pero no es suficiente. Hay prácticas que se difunden porque responden a intereses concretos y otras que existen simplemente porque son una forma de vida. Tener conciencia no es sólo informarse y conocer reglas. También es ir un poco más allá. Tener identidad implica ir más allá. En el caso de los Pueblos Indígenas, ese más allá está en la naturaleza y en el cosmos. Los referentes humanos, la ciencia, la filosofía y el derecho son importantes y aportan claridad, pero no siempre logran sostener ese equilibrio profundo que necesita la persona y la humanidad. Son asuntos que no siempre encajan en categorías claras, pero que vale la pena seguir pensando y conversando. Por eso es importante que estos diálogos existan.

LG: En distintos espacios se habla de una transformación del liderazgo indígena, especialmente, con la mayor visibilidad de las mujeres y las juventudes. ¿Qué cambios está viendo en la relación entre poder, territorio y participación en los Pueblos Indígenas?

LZT: Para mí, este tema no se puede entender separando a las mujeres de los hombres ni a los jóvenes de los mayores. En nuestras culturas, el equilibrio siempre ha estado en la complementariedad. Mujeres, hombres, jóvenes, niños y personas mayores cumplimos funciones distintas, pero necesarias entre sí. No es una división por categorías, sino una relación viva. La participación de las mujeres indígenas ha crecido, es cierto, y también su visibilidad política. Pero no porque estemos separándonos del movimiento indígena, sino porque ese complemento se ha fortalecido. Muchas hemos podido participar porque contamos con el apoyo de nuestros hombres indígenas y porque existe una historia colectiva de trabajo por la defensa de la cultura, el territorio y la identidad.

En ese proceso, la juventud indígena desempeña un papel fundamental. Tiene la fuerza, la energía y la capacidad de dinamizar los pueblos: puede fortalecer el camino o desviarlo. Hoy los jóvenes estudian, asisten a universidades, aprenden otras lenguas y adquieren otros conocimientos, pero eso no significa que la visión indígena se haya cerrado. Al contrario, ha sido una visión abierta que dialoga con otros saberes sin renunciar a lo propio.

Por eso digo que no estoy aquí sólo por ser mujer, ni siquiera por ser indígena. Estoy aquí porque ha habido un desarrollo político colectivo, una construcción compartida de pensamiento y acción. Lo que realmente importa es tener una visión indígena, una filosofía viva, no solo una representación externa. Ese es uno de los desafíos más grandes que enfrentamos hoy.

LG: Colombia entrará a formar parte del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas a partir  del 1° de enero de 2026 y usted asumirá esa representación. ¿Qué significado tiene este momento, no sólo para el país, sino también para los Pueblos Indígenas del mundo?

LZT: La llegada de Colombia al Consejo de Seguridad no es una decisión improvisada ni el resultado de una sola coyuntura: es un proceso que se viene construyendo desde hace muchos años. Que hoy esa representación pueda ser asumida por una mujer indígena tiene un sentido político profundo, no como logro personal ni como gesto simbólico, sino como una forma de visibilizar a los Pueblos Indígenas en uno de los espacios más importantes de la toma de decisiones globales. Es reconocer que tenemos una experiencia real en la construcción de paz, una experiencia que no nace únicamente de los acuerdos, sino de una forma de vida que, históricamente, ha buscado resolver los conflictos sin destruir la vida.

Colombia ha sido un país resiliente en materia de paz. A pesar de la violencia y los conflictos armados, ha insistido en el diálogo como camino. Llevar esa experiencia al Consejo de Seguridad implica una gran responsabilidad, pero también deja una herencia importante: que los Pueblos Indígenas del mundo sean vistos y escuchados, y que se reconozca que sus prácticas y visiones pueden contribuir a la construcción de una paz de alcance global. Ese es, para mí, el sentido más profundo de este momento.

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Relatório da COP30

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Artigo na página do Facebook de Herbert Santo de Lima (membro da Culture of Peace Corporation, proprietária da CPNN).

Lá vai o textão:

A COP30 terminou. E mesmo não estando em Belém na última semana acompanhei tudo daqui entre as reuniões na Câmara, as conversas sobre o nosso Plano Diretor e a rotina do mandato. Porque, no fim das contas, o que o mundo decide lá fora bate direto na porta das cidades, inclusive São Lourenço.

A sensação é dupla: decepção e, ao mesmo tempo, um fio de esperança.

O lado triste primeiro: mais uma vez, o mundo não conseguiu fechar um acordo claro para colocar um fim programado nos combustíveis fósseis. Era o passo que todos esperavam, e ele não veio. A pressão dos países produtores travou o texto até o último minuto. E isso importa pra gente, sim — porque se a transição global anda devagar, as cidades precisam correr mais no planejamento, na mobilidade, na energia e no uso inteligente do território.

(Artigo continuou na coluna à direita)

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Pregunta(s) relacionada(s) al artículo

Sustainable Development Summits of States, What are the results?

(Artigo continuação da coluna esquerda)

Mas também teve um momento que reacendeu alguma luz: a Colômbia se recusou a aceitar um encerramento vazio. Insistiu, pressionou e forçou a negociação a não enterrar o tema. E o presidente da COP30,

André Corrêa do Lago, assumiu ali, publicamente, que vai puxar essa agenda adiante. Não resolveu, mas manteve vivo. E no processo climático global, manter vivo já é muita coisa.

Do lado positivo, teve avanço importante em financiamento para adaptação e em como medir o progresso das cidades na proteção contra eventos extremos. Isso nos ajuda diretamente aqui. Cada indicador desses vira argumento para defendermos políticas mais fortes no município.

E é aqui que entra São Lourenço.

Estamos escrevendo o futuro da cidade com o Plano Diretor. E o recado global é simples: quem não se preparar agora vai pagar muito caro depois. Então, sim, tudo isso que aconteceu na COP30 eu levo comigo para as próximas votações e debates:

– proteger as áreas verdes que ainda temos,
– pensar mobilidade de forma inteligente,
– preparar São Lourenço para secas e enchentes,
– cuidar da água com seriedade,
– organizar o uso do solo com foco no clima que já mudou.

A COP30 não entregou tudo o que precisava. Mas entregou o suficiente pra gente não desistir. A luta continua — e começa de verdade nas cidades.

Sigo firme acompanhando, estudando e trazendo pra São Lourenço o que faz sentido pra nossa realidade.

O futuro não pode esperar. E a gente também não.

Cúpula do BRICS firma compromisso histórico no Rio para uma governança mais inclusiva e sustentável

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Un artigo por Maiva D’Auria en BRICS Brasil

Os líderes das 11 maiores economias emergentes do mundo assinaram neste sábado, 6/7, no Rio de Janeiro, a Declaração Conjunta da 17ª Cúpula do BRICS. O documento, que traz o lema “Fortalecendo a Cooperação do Sul Global para uma Governança mais Inclusiva e Sustentável”, sela o compromisso do grupo com o fortalecimento do multilateralismo, a defesa do direito internacional e a busca por uma ordem global mais equitativa. A declaração reflete meses de articulação intensa, com mais de 200 reuniões e 200 novos mecanismos de cooperação criados ou fortalecidos em áreas como combate à fome, mudanças climáticas e tecnologias emergentes.

“Reafirmamos nosso compromisso com o espírito do BRICS de respeito e compreensão mútuos, igualdade soberana, solidariedade, democracia, abertura, inclusão, colaboração e consenso. Tomando por base as Cúpulas do BRICS nos últimos 17 anos, estendemos o compromisso de fortalecer a cooperação no BRICS expandido sob os três pilares de cooperação, política e de segurança; econômica e financeira; e cultural e interpessoal, bem como de aprimorar nossa parceria estratégica em benefício de nossos povos por meio da promoção da paz, de uma ordem internacional mais representativa e justa, de um sistema multilateral revigorado e reformado, do desenvolvimento sustentável e do crescimento inclusivo”, é o que diz um dos 126 compromissos assumidos pelos líderes. 

Na Cúpula do BRICS, os países-membros reafirmaram o engajamento com o multilateralismo e a defesa do direito internacional, incluindo os Propósitos e Princípios consagrados na Carta das Nações Unidas (ONU). O documento declara, ainda, a busca por maior participação de países em desenvolvimento, especialmente da África, América Latina e Caribe, nos processos e estruturas decisórias globais. 

Os países concordaram que, diante das realidades contemporâneas de um mundo multipolar, é fundamental que os países em desenvolvimento fortaleçam seus esforços para promover diálogo e consultas com vistas a uma governança global mais justa e equitativa e relações mutuamente benéficas entre as nações. “Reconhecemos que a multipolaridade pode ampliar as oportunidades para que os Países em Desenvolvimento e Mercados Emergentes (PDME) desenvolvam seu potencial construtivo e se beneficiem de uma globalização e cooperação econômicas universalmente vantajosas, inclusivas e equitativas. Destacamos a importância do Sul Global como motor de mudanças positivas, especialmente diante de significativos desafios internacionais, incluindo o agravamento das tensões geopolíticas, a desaceleração econômica e transformações tecnológicas aceleradas, medidas protecionistas e desafios migratórios.”

Finanças

Na área financeira, os 11 países enfatizam a necessidade do aumento das quotas dos países emergentes e em desenvolvimento no FMI e o aumento da participação acionária no Banco Mundial. 

“Reiteramos que o realinhamento de cotas no FMI não deve ocorrer às custas dos países em desenvolvimento, mas refletir as posições relativas dos países na economia global e aumentar as cotas dos PDEMs”

(El artículo continúa en el lado derecho de la página)

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Question for this article:

What is the contribution of BRICS to sustainable development?

(Artículo continúa de la parte izquierda de la página)

Saúde

“Comprometemo-nos a apoiar ativamente os esforços para fortalecer a arquitetura global da saúde, promovendo a igualdade, a inclusão, a transparência e a capacidade de resposta, garantindo que nenhum país seja deixado para trás no cumprimento dos Objetivos de Desenvolvimento Sustentável relacionados à saúde”, traz o entendimento conjunto do BRICS.

Outro marco é o lançamento da Parceria para a Eliminação das Doenças Socialmente Determinadas, que é um avanço da equidade em saúde e demonstra o compromisso do BRICS em combater as causas profundas das disparidades em saúde, como a pobreza e a exclusão social.

Inteligência Artificial

Pela primeira vez, a governança da inteligência artificial (IA) passa a ter lugar de destaque na agenda do BRICS – é uma visão compartilhada do Sul Global sobre essa tecnologia inovadora e traz para o centro do debate aspectos econômicos e de desenvolvimento. Na declaração, os países reconheceram que a IA representa uma oportunidade singular para impulsionar a evolução rumo a um futuro mais próspero, mas para alcançar esse objetivo, a governança global da IA deve mitigar potenciais riscos e atender às necessidades de todos os países, incluindo os do Sul Global. “Um esforço global coletivo é necessário para estabelecer uma governança da IA que defenda nossos valores compartilhados, aborde riscos, construa confiança e garanta colaboração e acesso internacionais amplos e inclusivos”.

Mudança do Clima

Em preparação para a COP30, que também acontece sob liderança brasileira em novembro, os países reconheceram o Fundo Floresta Tropical para Sempre (TFFF) como um mecanismo inovador para mobilizar financiamento de longo prazo para a conservação das florestas tropicais, encorajando a realização de doações ambiciosas por potenciais parceiros. 

“Nossa Declaração-Marco na área de clima lança um mapa do caminho para, nos próximos cinco anos, transformar nossa capacidade de levantar recursos contra a mudança do clima. Com a escala coletiva do BRICS, lutaremos contra a crise climática deixando nossas economias mais fortes e mais justas”, pontua o documento.

Promovendo a Paz, a Segurança e a Estabilidade Internacionais

Um dos pilares da declaração é a preocupação com os conflitos em curso em diversas partes do mundo e com o atual estado de polarização e fragmentação da ordem internacional. Os líderes expressam apreensão diante da tendência atual de aumento crítico dos gastos militares globais, em detrimento do financiamento adequado para o progresso dos países em desenvolvimento. Eles defendem uma abordagem multilateral que respeite as diversas perspectivas e posições nacionais sobre questões globais cruciais, incluindo o desenvolvimento sustentável, a erradicação da fome e da pobreza e o enfrentamento global da mudança do clima, ao mesmo tempo em que expressamos profunda preocupação com tentativas de vincular segurança à agenda climática. 

Além da tradicional declaração de líderes, foram aprovados outros três outros documentos que refletem as prioridades da presidência brasileira: a Declaração Marco dos Líderes do BRICS sobre Finanças Climáticas; a Declaração dos Líderes do BRICS sobre Governança Global da Inteligência Artificial e a Parceria do BRICS para a Eliminação de Doenças Socialmente Determinadas. “Essas iniciativas refletem nossos esforços conjuntos para promover soluções inclusivas e sustentáveis para questões globais prementes”.

Ecuador: una cultura de paz y democracia a través del fortalecimiento de la Justicia Indígena

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Un artículo de Manos Unidas

Después de casi cuatro años (de marzo 2021 a noviembre 2024) hemos llegado al final del proyecto «Fomento de una cultura de Paz y Democracia a través del fortalecimiento de la Justicia Indígena», desarrollado en Ecuador y cofinanciado por la Unión Europea y Manos Unidas.

En este proyecto hemos tenido cuatro socios locales, la Central Ecuatoriana de Servicios Agrícolas (CESA), el Movimiento Indígena y Campesino de Cotopaxi (MICC), la Universidad Central de Ecuador (UCE) y el Consejo de la Judicatura (CJ), equivalente este último al Consejo General del Poder Judicial Español.

La convocatoria de este proyecto surgió en un contexto de mucha conflictividad en Ecuador en 2019, cuando los pueblos indígenas y las poblaciones más vulnerables veían cada vez más limitados sus derechos y la posibilidad de tener una vida digna (subida de precios de la canasta básica, fallos en los servicios públicos, etc). Una de las situaciones más graves que se estaba dando fue la criminalización (detención y condenas de prisión) a dirigentes indígenas por la aplicación de la Justicia Indígena. De ahí que el título del proyecto sea el de fomento de una cultura de paz y democracia, sentando en la misma mesa a ambas partes (pueblos indígenas y Estado), con el acompañamiento de la sociedad civil (CESA y Manos Unidas) y la Academia (UCE).

Pongamos un poco de contexto para entender bien las reivindicaciones de los pueblos y nacionalidades de Ecuador:

(Artigo continuou na coluna à direita)

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Pregunta(s) relacionada(s) al artículo

Indigenous peoples, Are they the true guardians of nature?

(Artigo continuação da coluna esquerda)

La Constitución de Ecuador de 2008 reconoce de manera explícita los derechos de los pueblos indígenas, marcando un hito en la historia del país. En este sentido, la Carta magna establece varias disposiciones que buscan garantizar la igualdad, la justicia y el respeto a la diversidad cultural, social y económica de los pueblos indígenas. Entre los puntos más destacados podemos señalar el reconocimiento de la plurinacionalidad del Estado (art. 1); el reconocimiento de los derechos colectivos (art. 57), que incluye el derecho a practicar y promover sus formas propias de justicia y sistemas legales tradicionales dentro de sus comunidades, siempre que no contravengan los derechos humanos y, por último, se establece un sistema de justicia intercultural (art. 171) en el que se reconoce la posibilidad de que los pueblos indígenas gestionen su propio sistema de justicia y resolución de conflictos, basado en sus tradiciones y costumbres, siempre y cuando no contravengan los principios constitucionales y los derechos humanos.

Alta participación de mujeres

El proyecto ha conseguido grandes logros, ya que se han formado a más de mil personas de las organizaciones indígenas en Justicia Indígena, Género y Nuevas Masculinidades y Comunicación Comunitaria, con una participación de mujeres de más del 40 %. Se ha elaborado un manual de Justicia Indígena con perspectiva de género. Se han aprobado tres políticas públicas de diálogo intercultural, cooperación y coordinación de sistemas de diálogo entre jurisdicciones ordinaria e indígena, imprimiendo y distribuyendo 3.000 copias de dichas políticas para que lleguen a todos los operadores de justicia ordinaria del país. Se han hecho cuatro cursos de litigio estratégico en varias regiones del país, con la participación de 200 personas y el proyecto ha cerrado con el II Congreso Internacional «Más allá del Pluralismo Jurídico», con la colaboración de siete universidades y más de 800 participantes entre estudiantes, académicos, profesionales y autoridades de pueblos y nacionalidades indígenas.

El proyecto nació intentando reducir la tensión social y resolver los casos de criminalización de dirigentes indígenas de la provincia de Cotopaxi. Desgraciadamente, hemos podido resolver pocos casos y el contexto actual de Ecuador no es fácil, pero tejiendo puentes hemos generado un movimiento que va a transformar todo el país. La semilla que sembramos está dando sus frutos con las primeras aplicaciones de las políticas de cooperación y coordinación entre la justicia ordinaria e indígena, permitiendo a los jueces la declinación de competencias hacia la Justicia Indígena. La Universidad Indoamericana ya se ha comprometido a realizar la tercera edición del congreso sobre pluralismo jurídico y tenemos un 20 % más de mujeres en puestos directivos en las comunidades.

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Turismo como motor de paz: estrategias para el desarrollo sostenible en Colombia

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Un artículo de LABARRA

El 23 y 24 de noviembre se realizó el IV Congreso Nacional de Confetur, en la ciudad de Bucaramanga. Como parte de la agenda, Arturo Bravo, viceministro de Turismo del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo de Colombia, hizo una importante intervención sobre la estrategia Turismo para una cultura de paz, impulsada por el Gobierno nacional para construir país a través del turismo.


El sello Colombia destinos de paz

Dentro de los puntos más cruciales de la conversación se destacó la importancia de los territorios turísticos de paz, el desarrollo económico local, la promoción turística con propósito y la construcción de una cultura de paz alrededor del turismo. Una mirada completa a un sector clave no solo en la recuperación económica del país, sino de la construcción de paz.

Territorios turísticos de paz: un enfoque estratégico

Según la información presentada por Bravo en el congreso, el ministerio ha logrado identificar “los territorios turísticos de paz y 12 subregiones a nivel nacional, donde de los 170 municipios PDET, que son los municipios que tienen unos planes especiales para el cumplimiento de los acuerdos de paz, 88 tiene vocación turística”. Estos hallazgos le han permitido al Gobierno crear una estrategia que no solo promueva estos territorios turísticos de paz, sino que les proporciona a los empresarios del turismo herramientas para impulsar el desarrollo económico y social de sus regiones.

Como parte de esta estrategia, el ministerio ha dado inicio a la primera fase que implica una inversión en estos territorios de 8.200 millones. Frente a este punto, el viceministro destaca que, si bien no parece una cifra importante, corresponde solo a la primera fase de un proyecto que espera marcar un hito significativo para el desarrollo sostenible de estos destinos y del turismo en Colombia.

Impacto del conflicto en el turismo: una perspectiva histórica

Colombia es un país atravesado por la violencia, que por décadas ha vivido el flagelo de guerras políticas y económicas, que ha permeado todos los sectores de la sociedad. Frente a este panorama, Bravo plantea una pregunta muy pertinente: “¿Cuánto ha sido el costo generado por el conflicto armado para el turismo?”.
Y es que desde los años ochenta hasta el 2000, la cifra de turistas estaba por debajo del 1’000.000, resultado justamente de la intensidad de los conflictos armados vividos en aquella época. Una situación que cerró las puertas del país a los visitantes no residentes en Colombia, pero que, con la llegada de los acuerdos de paz con las autodefensas Unidas de Colombia y las FARC, presentó un cambio notable.

“Con los primeros acuerdos de paz con las autodefensas Unidas de Colombia, el turismo aumentó casi 21% (…) Cuando se suscribió por fin el acuerdo final con el instrumento de las FARC pasó al 38%”.

Para Bravo, este aumento pudiera parecer no tan significativo si se ve fuera del contexto colombiano, sin embargo, teniendo en cuenta que el tiempo que le tomó al país alcanzar estos números, es un logro a todas luces. “Cuando uno lo ve en ese contexto, tuvieron que pasar en casi dos décadas de 1’000.000 de turista a 7’000.000; es, sin duda, un reto enorme y un gran logro como país” afirma.

Si bien la pandemia del 2020 trajo una disminución importante, como lo hizo en todo el mundo, la posibilidad de un nuevo acuerdo de paz con el ELN ofrece un horizonte optimista de busca superar los 7 millones de turistas para 2025.

Desafíos y oportunidades en los territorios PDET
Frente a este punto, el viceministro subraya el costo generado por el conflicto armado en los territorios PDET. Según las cifras que reveló durante el congreso, existen desafíos sociodemográficos significativos, como altas tasas de informalidad, desempleo y pobreza monetaria.

“Del total de personas ocupadas en estos territorios, el 58% son informales, hay una tasa de desempleo del 12,8%, más alta que el promedio nacional, y un índice de pobreza monetaria de casi el 78%” asegura. Además, según el viceministro, el 50% de los hechos victimizantes se concentra en estos territorios.

Sin embargo, Bravo compartió algunas cifras sobre el desarrollo turístico en estos territorios, que dan muestra de su potencial de desarrollo. “En esos municipios se concentra más o menos el 10% del total de la industria del país. En Colombia, hay alrededor de 94.000 empresas turísticas formales, de las cuales 9.000 están en esos territorios” comenta Bravo.

Sin embargo, el viceministro destaca la concentración de prestadores de servicios en alojamientos, señalando la necesidad de diversificar la cadena de valor para incluir aspectos como transporte, gastronomía y actividades turísticas.

“El 77,43% corresponde a los prestadores de servicios en alojamientos, mientras que solamente el 12% son agencias de viajes y el 1,2% corresponde a establecimientos gastronómicos. Esto significa que falta desarrollar muchos aspectos de la cadena de valor”, pero sobre todo que, “en esos territorios hay una necesidad de nuevas opciones de emprendimiento” concluye.

(El artículo continúa en el lado derecho de la página)

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Questions for this article:

How can tourism promote a culture of peace?

What is happening in Colombia, Is peace possible?

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Estrategia de territorios turísticos de paz: fomentando el desarrollo local

Para el ministerio, era sumamente importante crear una estrategia que promoviera el turismo sostenible en el marco de la consolidación de los territorios turísticos de paz. Así, su propuesta se basa en cuatro ejes fundamentales: la construcción de territorios turísticos de paz, el desarrollo de oportunidades económicas, la consolidación de la cultura de paz y la promoción turística con propósito.

Construcción de territorios turísticos de paz

Frente al primer punto, Bravo comenta que el reto empieza por entender “cuáles son las capacidades que tienen esos territorios” y desde ahí fortalecer el talento humano, mejorar las condiciones de dotación y trabajar en red para compartir experiencias y desafíos comunes.

Para Bravo, este último punto ha sido vital, especialmente en términos de cooperación internacional. Ejemplo como el de Cuba, invitado de honor del Congreso, son una muestra de todo lo que se puede lograr en relación con la profundización de las relaciones comerciales y turísticas.

Oportunidades económicas

Durante el congreso, el viceministro Bravo presentó el sello Colombia destinos de paz, un elemento clave para impulsar oportunidades económicas en las zonas afectadas por el conflicto. El sello, más allá de ser un distintivo, es una narrativa poderosa que lleva consigo un compromiso con la paz. Bravo enfatiza la importancia de otorgar este sello a productos, servicios y actividades turísticas provenientes de estas zonas.

Un ejemplo concreto se da en la gastronomía: al comprar a proveedores de áreas de paz o vincularse con personas que han sido firmantes de la paz, víctimas o exvictimarios, se puede aplicar el sello de paz. Esto no solo resalta la calidad de los productos, sino que también construye un tejido social donde todos contribuyen al proceso de paz.

Por otro lado, Bravo anticipa la realización de cuatro ruedas regionales en estos territorios turísticos de paz. Con este enfoque estratégico, se busca impulsar la colaboración entre empresarios locales, promoviendo el desarrollo de circuitos cortos. Esta estrategia no solo beneficia al desarrollo puntual del producto turístico, sino que también aborda el reto del encadenamiento productivo digital del turismo, crucial en regiones apartadas del país.

En un contexto donde las narrativas positivas y éticas son esenciales, el sector turístico emerge como un agente clave para la transformación positiva de Colombia.

Y es que justamente, frente a este punto, el viceministro fue muy enfático en la necesidad de mejorar la conectividad para que los servicios turísticos de estas zonas puedan llegar a los turistas de manera efectiva. Según el mandatario, la conectividad no solo se trata de facilitar el acceso a destinos, sino también de conectar estrategias entre empresarios de manera eficiente. Así, la eficiencia empresarial, en este contexto, se convierte en un componente clave para el éxito de la estrategia.

Consolidación de la cultura de paz

El tercer eje, por su parte, se centra en la cultura de paz, destacando la importancia de trabajar con principios éticos distintos, especialmente en temas de memoria histórica. El objetivo es claro: evitar glorificar la guerra, no repetir la tragedia y, sobre todo, no revictimizar.

Según el mandatario, potencializar el turismo de la memoria permite contar una historia distinta y rescatar lo que hace grande a esto territorios. “Ahí hay que trabajar fuertemente en la construcción y fortalecimiento de las narrativas de paz, para evitar el turismo oscuro, y pasar a un turismo positivo, uno que no nos haga olvidar, pero sí nos ayude a construir hacia el futuro” comenta.

Promoción turística con propósito

El cuarto eje se centra en la promoción turística con propósito, encabezada por la implementación del sello “Colombia Destinos de Paz”. Este enfoque busca vender una emoción, una forma distinta de contribuir al propósito nacional de construir la paz. La invitación es a participar activamente en esta iniciativa, donde la promoción turística no es solo sobre destinos, sino sobre contar historias positivas de lo que sucedió en esos territorios.

El viceministro señala la existencia de programas anteriores, como el turismo Paz y Convivencia, que ya han consolidado destinos para la cultura de paz. Destaca el caso de Urabá, que será sede del próximo congreso y se presenta como un destino de paz. La idea es aprovechar estos avances y experiencias consolidadas, compartiendo las lecciones aprendidas a través de las redes y la cooperación interinstitucional.

(Nota del editor: Respecto a Urabá, ver ‘la misteriosa isla‘ que “aparece y desaparece” en el Urabá)

Sin duda, la visión presentada por el viceministro Arturo Bravo en el marco del IV Congreso Nacional de Confetur, revela un enfoque integral que permitirá posicionar el turismo como un catalizador de paz y desarrollo en Colombia. La estrategia propuesta aborda no solo la promoción turística y el desarrollo económico local, sino también la construcción de una cultura de paz a través de otras narrativas.

Sindicalistas de pueblos indígenas de todo el mundo piden más inclusión y solidaridad: “No estamos solo para cantar canciones y hacer la oración de apertura”

. DERECHOS HUMANOS .

Un artículo de Equal Times (Este artículo se publica bajo una licencia internacional Creative Commons Attribution-NonCommercial 4.0.)

Más de 476 millones de personas en todo el mundo (el 6,2% de la Humanidad) pertenecen a pueblos originarios indígenas, casi siempre en convivencia con las sociedades que colonizaron sus antiguas tierras hace cientos de años. En pleno siglo XXI, tras un largo camino en el que no siempre pudieron sobrevivir a la opresión colonial sin perder su identidad, su lengua o parte de su cultura, los pueblos indígenas han conseguido importantes avances en distintas regiones del planeta, pero siguen afrontando desafíos, como la discriminación y la falta de oportunidades, que les pone muy difícil alcanzar una integración laboral justa. Cuatro de cada cinco trabajadores de pueblos originarios se gana la vida en empleos informales, y buena parte del resto lo hace en sectores muy precarizados, expuestos por lo general a todo tipo de abusos y carentes de protecciones sociales.

Coincidiendo con el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, marcado por la ONU en 1982, y con el llamamiento que la CSI  hace a los Gobiernos de todo el mundo para que firmen la Convención de los pueblos Indígenas y Tribales (C169)  de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) –que pese a haberse lanzado en 1989 solo ha sido ratificada por 24 países – Equal Times entrevistó a tres líderes sindicales de origen indígena de tres continentes para dar un reflejo más cercano de la situación.

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Líderes sindicales maoríes, sami y mapuches hablan con Equal Times. De izquierda a derecha: Laures Park (Nueva Zelanda), David Acuña (Chile) y Sissel Skoghaug (Noruega). (Equal Times/Composición de Fátima Donaire)

Desde América nos habla David Acuña Millahueique, presidente de la Central Unitaria de Trabajadores de Chile (CUT Chile), la principal agrupación sindical de su país. Acuña, que hace un año se convirtió en el primer dirigente de ascendencia mapuche en encabezar la multisindical, está volcado ahora mismo en el histórico proceso de crear una nueva Constitución para Chile, donde la CUT trabaja para blindar la libertad sindical y el trabajo decente como derechos fundamentales garantizados, en un país cuya carta magna actual, vigente desde la dictadura militar (1973-1990), no contempla todavía los derechos laborales. Desde Europa se suma Sissel Skoghaug, vicepresidenta, desde hace una década, de la Confederación de Sindicatos de Noruega (LO), y representante del pueblo sami  (también conocido como lapón), la antigua etnia nómada del Ártico que es el único pueblo indígena que aún queda en el continente. Y desde Oceanía hablamos con Laures Park, que ostenta el cargo de Matua Takawaenga (“mediadora principal”, en maorí) del sindicato docente neozelandés NZEI Te Riu Roa donde no solo se encarga de ser el enlace principal para todo lo que tenga que ver con el pueblo nativo del país insular, sino que en la práctica es la líder sindical suplente cuando la secretaria nacional está ausente, lo que también es una conquista simbólica para los maorí.

¿Cuál es la situación actual de los pueblos originarios de las Primeras Naciones en su país, en lo que se refiere a integración o discriminación social y laboral?

LAURES PARK (L.P.): En Nueva Zelanda sigue existiendo discriminación. Hay muchos motivos de preocupación, pero también mucha integración. Depende de las condiciones socioeconómicas y geográficas. Los maoríes, que representan alrededor del 12% de la población nacional, tienden a ocupar los puestos de trabajo peor pagados que exigen gran intensidad de mano de obra. Suelen ser limpiadores, basureros y jardineros, ese tipo de trabajos. Y sí, también hay muchos maoríes que se trasladan a la ciudad y consiguen empleos en la administración pública, pero es necesario desplazarse para conseguir ese tipo de trabajo. En cuanto a la pobreza, probablemente sea muy alta para los pueblos indígenas de Nueva Zelanda, y esto se debe al escaso acceso a la educación en el lugar donde viven, así como a la falta de empleo.

SISSEL SKOGHAUG (S.S.): Se han cometido muchas injusticias contra el pueblo sami. Las autoridades casi consiguieron arrebatar a todo un pueblo su identidad y su lengua. De acuerdo con las conclusiones recientes de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación, esta situación también se aplica al pueblo kven y a los finlandeses del bosque. [Sin embargo,] especialmente en Noruega y partes de Suecia, la cultura sami ha experimentado un renacimiento muy fuerte en las últimas cuatro décadas. La juventud, y también bastantes personas de mi generación, están recuperando el patrimonio que se perdió hace dos o tres generaciones.

DAVID ACUÑA MILLAHUEIQUE (D.A.M.): La situación laboral de las personas de origen indígena viene de la integración forzosa de la sociedad indígena en una sociedad dominante de los colonizadores. Ha habido etapas incluso de esclavitud antes de llegar a la situación que tenemos ahora, que implicó trabajar en una primera época en actividades de renta muy básica: jornaleros, aprendices de carpintería, albañiles, panaderos. Muchos de los que migraban del campo a la ciudad trabajaban en este tipo de oficios, mientras las mujeres indígenas, en su mayoría, eran empleadas domésticas y de cuidados. En la actualidad un importante porcentaje de las nuevas generaciones ha logrado acceder a niveles de educación formal, así que pasamos del trabajador que antiguamente no sabía leer ni escribir al que hoy puede tener una alfabetización, lo que permite mínimos grados de movilidad social en algunos casos.

¿Y el reconocimiento y el respeto de la cultura, la lengua y los derechos de las Primeras Naciones y su integración en el entorno laboral?

S.S.: Actualmente, en Noruega tenemos el parlamento sami (Samediggi), creado en 1989. Es el órgano representativo del pueblo sami en el país, y promueve iniciativas políticas y tiene autoridad en una serie de cuestiones. Al mismo tiempo, la principal lengua sami es también lengua oficial en Noruega. Se ha conseguido mucho más desde la época en que la asimilación y la discriminación estaban a la orden del día.

L.P.: En Nueva Zelanda se va de un extremo al otro. Hay todo un sector de la población que ni siquiera está al tanto de la situación o no le importa, porque los maoríes no tienen nada que ver con su vida. No obstante, también existe otra parte de la población que está aprendiendo la lengua y participando en las costumbres, y se implican mucho en todo lo que ocurre en el sistema educativo [que cuenta con varias escuelas seleccionadas en las que se enseña la lengua maorí a todos por igual desde la primera infancia].

Existe toda una generación de maoríes que solo habla maorí, y sus familias solo hablan maorí cuando salen fuera de casa, lo que puede causar cierta tensión con otras personas, principalmente con la población blanca. Pero por otro lado, cuando estamos en el centro de la ciudad, otras personas están encantadas de oír hablar maorí en la comunidad. Así que varía. Hay personas que lo ven como: “¡Oh!, están intentando ocultarnos algo”, y otras personas que piensan que es simplemente encantador oírlo. Asimismo, tenemos un canal de televisión maorí, y el número de no maoríes que lo ven es simplemente increíble. Así que, como comento, [la situación] varía.

D.A.M.: En Chile el proceso de integración indígena ha quedado fuertemente marcado por la discriminación social y también, muchas veces, laboral y racial, que generó pérdidas culturales irreparables, como la de la práctica de nuestra propia lengua madre, especialmente a partir de la tercera generación [de personas mapuche que se instalaron en las ciudades, a mediados del siglo XX]. Fuimos migrantes en nuestra propia tierra, porque tuvimos que ir a las ciudades más desarrolladas, y con estos procesos de migración e integración fuimos perdiendo desde el lenguaje hasta nuestras mismas costumbres.

Y es que las primeras generaciones de migrantes indígenas debieron asimilarse a una nueva forma de vida, y claro, había que comportarse “a la chilena”, y uno acababa “medio chilenizado”, muchas veces tratando de ocultar o disimular la ascendencia mapuche, y eso fue calando y calando, hasta el punto de evitar hasta usar nuestro propio lenguaje y nuestras costumbres, todo por tratar de adoptar las características de una sociedad que no era la nuestra, para irnos adaptando. Solo a partir de una cuarta descendencia, a la que pertenezco, es que se ha empezado a constatar un paulatino proceso de autoidentificación con el origen. De hecho, en los últimos cinco o seis años se ha venido dando también una reivindicación de la propia bandera mapuche, que se hizo visible en 2019 con el estallido social, durante el que uno de los símbolos más populares y más visibles en las protestas fue la enseña mapuche. Casi hubo un boom comercial, de tan bien que se vendía de pronto la bandera mapuche. Aquello mostró que se estaba reconociendo una identidad que teníamos perdida hasta entonces.

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Pregunta(s) relacionada(s) al artículo

The right to form and join trade unions, Is it being respected?

Indigenous peoples, Are they the true guardians of nature?

¿Ha ratificado su país el Convenio sobre Pueblos Indígenas y Tribales (C169) de la OIT, de 1989? ¿Cómo afecta esta ratificación a la vida actual de las Primeras Naciones en el país? ¿Qué importancia tiene el C169 para su pueblo?

S.S.: En 1990, Noruega fue el primer país en ratificar el Convenio 169 de la OIT. Me enorgullece el papel desempeñado por LO Noruega para hacer realidad el Convenio 169 de la OIT, y para que se concretara primero en nuestro propio país. A la par de la Constitución y la Ley sami, el Convenio 169 de la OIT es uno de los pilares centrales de la política sami noruega. El Convenio 169 de la OIT es un monumento al espíritu colectivo de cooperación que caracterizó a Noruega a principios de la década de 1990. Este espíritu colectivo también llevó a la población mayoritaria a superar un duro periodo de desempleo y agitación financiera y política.

L.P.: En Nueva Zelanda el Gobierno no lo ha ratificado, y su explicación es que nuestras nuevas leyes tienen que cumplir muchas otras leyes anteriores antes de ratificarlo, lo cual no cambia la situación para nosotros. Si queremos plantear una cuestión, seguiremos utilizando el C169 y este sigue teniendo peso. En cierto modo, [el hecho de que Nueva Zelanda no haya ratificado el C169] probablemente apoye nuestra argumentación.

D.A.M.: Chile sí la ratificó en 2008. Con ello, el Estado de Chile asumió una política de Estado de reconocimiento de los pueblos originarios, y se comprometió a establecer políticas de reconocimiento y respeto hacia esta parte de la sociedad. Cuando se generan políticas nacionales que puedan afectar a las condiciones sociales, culturales, políticas y ambientales en que se desenvuelven las comunidades indígenas, eso lo terminamos siempre en una consulta. Hasta ahora nos hemos quedado en eso, pero es un logro importante, porque es una herramienta para que las comunidades indígenas puedan tener voz dentro de lo que les va a impactar directamente, y eso es algo que no teníamos antes.

¿Por qué se afilió a un sindicato, qué dificultades encontró en su entorno laboral y en los propios sindicatos, solo por ser originario de los pueblos indígenas?

L.P.: Me afilié cuando era profesora. Hace muchos años, hablábamos de cómo animar a los maoríes a interesarse por los sindicatos. Fue entonces cuando se hizo mucho más relevante para mí. Y desde entonces, es lo que nos motiva: asegurarnos de que los sindicatos trabajen para los maoríes.

Tenemos un dicho, que proviene de un tipuna [antepasado] muy antiguo: “Solo hay un ojo de la aguja por el que deben pasar todos los hilos: el blanco, el rojo, el negro”. Para nuestro sindicato, en realidad este es exactamente el sentimiento que creemos que la gente debería asumir, porque solo uniéndonos y yendo en la misma dirección podemos hacer que todo funcione. De lo contrario, estaremos tirando los unos contra los otros.

D.A.M.: Yo trabajo desde los 17 años; tuve que asumir la manutención de mi familia desde muy joven y siempre estuve muy ligado al trabajo. Cuando estaba conociendo el mundo sindical, un día llegó un sindicato a buscar delegados al supermercado donde yo trabajaba, y había dos compañeros que se presentaron como delegados. Se podían elegir tres, y estos tipos no tenían una conciencia de clase, uno podría decir que no eran muy pro-trabajadores, sino que eran más pro-administrador, eran muy cercanos a la empresa. Entonces yo dije, “no, si nosotros queremos pelear por derechos laborales, necesitamos tener acuerdos con la empresa, pero también desacuerdos y también luchar por los derechos en que nosotros creemos”. Fue un momento, una decisión, de decir: “o sigo viendo cómo todo sigue igual, o genero algún tipo de cambio”, y yo opté por generar un cambio, con los sacrificios que también implica eso.

Dada la posición de liderazgo que ha alcanzado en su organización, ¿qué simboliza para usted y la lucha continua por los derechos de los pueblos indígenas?

D.A.M.: Es un orgullo para mí y para mi familia. Mi primer Primero de Mayo como presidente fue un hito personal para mí. Ese día hice un reconocimiento de mi identidad, dije: “soy un trabajador del comercio, soy mapuche y vengo de una comunidad indígena en el Lleulleu, en la región de Los Ríos”. Más que como un dirigente sindical yo me veo como un trabajador, y también reconozco hoy día fuertemente mi legado histórico: que mi madre fue una migrante del sur de Chile hacia la capital, y que perdimos la lengua, perdimos parte de la cultura, pero no perdimos la vinculación al territorio. Reconocer esto para mí es muy importante, porque me siento orgulloso de representar hoy día en este cargo a un pueblo tan combativo como lo fue y es el pueblo mapuche en su reivindicación territorial –que hasta el día de hoy sigue latente–.

S.S: En los últimos años he descubierto que mi propia familia perdió la mayor parte de nuestra identidad sami y kven, incluida la lengua, como consecuencia de las muchas décadas de política de norueguización. Pero estamos recuperando nuestro patrimonio, con mi hija y mi hijo por delante con estudios de lengua y mucho más. En mis apariciones públicas, estoy muy orgullosa de llevar el gakti (traje tradicional sami), que me he hecho confeccionar recientemente. Siento que este proceso en sí mismo es una victoria sobre la injusticia que se cometió.

¿Cómo pueden los sindicatos ayudar mejor a los pueblos de las Primeras Naciones a alcanzar una integración real en el mundo laboral?

D.A.M.: Con solidaridad y respeto. El respeto a la identidad, a las creencias, pero también la solidaridad, la inclusión dentro de los espacios de trabajo.

S.S.: Estudiaremos qué podemos hacer en LO Noruega para ayudar a combatir el racismo, como lo hemos hecho en el lugar de trabajo. Hasta ahora, en el mundo laboral, LO Noruega ha sido un firme defensor de la legislación contra la discriminación vigente en Noruega. Gracias al sindicato, hoy en día los empleados y los solicitantes de empleo disfrutan de igualdad de oportunidades, independientemente de su etnia, religión, sexo o responsabilidades como cuidadores. Todos los empleadores noruegos están obligados a trabajar activamente, de forma selectiva y sistemática, para promover la igualdad y prevenir la discriminación en el lugar de trabajo, según la Ley de Igualdad y Antidiscriminación. Este deber de acción del empleador es una labor preventiva que se espera que los empleadores realicen antes de que se produzcan incidentes de discriminación.

L.P.: Los sindicatos podrían cambiar internamente y emplear a más personas originarias de los pueblos indígenas en sus organizaciones. Y no deberían tener miedo de promover esta perspectiva entre los afiliados; de momento es más bien una fachada. Pero todos pertenecemos a este país, así que todos deberíamos hacer lo mismo en todos los ámbitos, no solo dejar a la gente la opción de ser inclusiva o simplemente decir, y lo digo crudamente: “Váyanse por ahí a entretenerse con su juguetito mientras nosotros seguimos haciendo el verdadero trabajo aquí”. Los sindicatos tienen que ser más inclusivos y promocionar más a las Primeras Naciones, para que no estemos allí solo para cantar canciones y hacer la oración de apertura.

¿Cómo pueden contribuir los pueblos de las Primeras Naciones, con su sensibilidad, cultura y experiencias particulares, a los actuales debates mundiales sobre la transición justa, la justicia social, los derechos laborales y humanos y la salud democrática de nuestras sociedades?

D.A.M.: En Chile los pueblos originarios parten de una cultura reivindicativa que reclama muchos derechos que les fueron usurpados: el derecho a la tierra es una de sus principales demandas, pero también están las culturas ancestrales, en especial la medicina ancestral, que hoy día ya forma parte del ingreso de la cultura mapuche a la sociedad de una forma que antes era impensable, porque ha habido, desde hace 15 o 20 años, una ruptura cultural que ha permitido reemerger la cultura de los pueblos originarios. Hoy día casi todas las comunas tienen su ruca mapuche, [es decir] un centro ceremonial para la gastronomía, la cultura y la medicina tradicional, de manera que, más allá de una bandera y de una tradición combativa, lo que también está apareciendo es una cultura ancestral que habla de solidaridad, de inclusión y participación, de respeto a los mayores y al propio cuerpo.

S.S.: Creo que tenemos que volver a ese espíritu de cooperación que caracterizó a Noruega a principios de los años noventa. Vivimos de nuevo una época de crisis y hay muchas cuestiones en peligro. La polarización que vemos tanto en el mundo como en nuestra parte del mundo da cabida a fuerzas que no desean el bien ni a las minorías, ni a las mayorías ni a las democracias. Los derechos conquistados no se mantendrán automáticamente para siempre. La lucha nunca termina. Lo sabemos muy bien en el movimiento sindical.

L.P.: Cuando pienso en la transición justa, y en particular también en el cambio climático, creo que los pueblos indígenas o los pueblos de las Primeras Naciones tienen mucho que ofrecer. Pero los poderes fácticos no se acercan a preguntar. Por ejemplo, cuando se piensa en las zonas que ahora sufren sequía y falta de agua y demás, los pueblos indígenas de Australia han vivido así durante años. Entonces, ¿cómo es que la gente no habla con ellos? Sobre, por ejemplo, ¿cómo sobreviven en esas situaciones? ¿Y qué es lo que aportan a esos debates? Hay formas de actuar de manera inteligente, sostenible, que los pueblos indígenas siempre han puesto en práctica, y seguirán haciéndolo. Hay un montón de esos conocimientos que las Primeras Naciones poseen y que probablemente solo utilizan por considerarlo cuestiones de sentido común de la vida cotidiana que siempre han aplicado. Si alguien se molestara en investigar o hablar sobre ello, creo que las Primeras Naciones tienen mucho que ofrecer, pero, en primer lugar: ¿tienen voz? Y en segundo: ¿escuchan los demás lo que tienen que decir?

Colombia: Con la estrategia “Turismo para una cultura de paz”, Gobierno del Cambio invertirá $8.200 millones para impulsar el turismo en 88 territorios

. DESAROLLO SUSTENTABLE .

Un artículo de Ministerio de Comercio, Industria y Turismo de Colombia

Con el propósito de convertir al turismo en un mecanismo que promueva la construcción de una cultura de paz en los territorios, crear alianzas productivas y dar a conocer la rica diversidad cultural, gastronómica y natural del país, fue presentada en San José del Guaviare la estrategia “Turismo para una cultura de paz”.

Esta iniciativa del Gobierno del Cambio beneficiará a grupos poblacionales focalizados tales como víctimas del conflicto armado, firmantes del acuerdo final de paz, desvinculados y desmovilizados en armas, población en procesos de sustitución de cultivos de uso ilícitos y otros actores que construyen paz.
 
En el lanzamiento de la estrategia, liderada por el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo, su Viceministerio de Turismo y Fontur, participaron representantes de las entidades de Cooperación internacional que se han vinculado, tales como el Banco de Desarrollo – CAF; el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo-PNUD; GIZ- Cooperación Alemana Colombia y la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional-USAID. Ellas apoyan la iniciativa y tendrán un papel activo en su ejecución.
 
Así mismo, por ser un proyecto integrador del gobierno del presidente Gustavo Petro Urrego, a esta apuesta de construcción de una cultura de paz se han sumado entidades como la Unidad para la Víctimas, la Agencia para la Reincorporación y la Normalización, la Agencia de Renovación del Territorio, el Fondo Colombia en Paz y 4-72, que participaron en el lanzamiento y tendrán un papel activo en su puesta en marcha.
 
Para la ejecución de esta iniciativa también se viene trabajando de manera coordinada con los gremios del sector turismo del país, quienes también participaron en la jornada de este lunes en San José del Guaviare.
 
Una estrategia integral
 
Durante el lanzamiento de “Turismo para una cultura de paz”, el viceministro encargado de Turismo, John Ramos, destacó que la primera fase de implementación tendrá una inversión de $8.200 millones, e impactará a 3,5 millones de habitantes de los 88 territorios turísticos de paz focalizados.
 
Inicialmente beneficiará 34 iniciativas de firmanes de paz (18 proyectos productivos turísticos y 16 proyectos de la cadena valor del sector turismo) que están en condiciones de comercialización; y fomentar el encadenamiento productivo de más de 4.000 unidades productivas lideradas por víctimas del conflicto armado.
 
Por su parte César Oliveros, asesor del despacho del Viceministerio de Turismo, destacó que esta iniciativa contempla cuatro grandes apuestas. La primera busca fortalecer los territorios turísticos de paz mediante trabajos que promuevan modelos de gobernanza y lecciones aprendidas; la creación de la red de territorios turísticos de paz como mecanismo de promoción y visibilización del trabajo de reconciliación y convivencias y promoverá los proyectos para dotación turística.  Además, se propone la meta de invertir en 10 proyectos de infraestructura turística.

(El artículo continúa en el lado derecho de la página)

( Clickear aquí para una version inglês)

Questions for this article:

How can tourism promote a culture of peace?

What is happening in Colombia, Is peace possible?

(Artículo continúa de la parte izquierda de la página)

La segunda estará enfocada en propiciar escenarios de oportunidades económicas mediante programas de encadenamientos productivos de bienes y servicios que se puedan asociar a la cadena de valor ampliada del turismo, visibilizando el trabajo de construcción de una cultura de paz que vienen desarrollando las comunidades locales. Los principales mecanismos son el desarrollo de ruedas de negocios; programas de circuitos cortos de encadenamiento y para algunos casos, digital.
 
Una tercera apuesta incluye promover una cultura de paz a través del turismo mediante acompañamiento técnico para la consolidación de las experiencias y construcción de narrativas que no glorifiquen la guerra, por el contrario, que aporten a la memoria histórica del país y construcción de paz. También, se inicia la construcción del Código con Principios Éticos del turismo, por la memoria histórica para el país.
 
Y el cuarto eje incluye el desarrollo de una promoción turística con propósito, que pretende posicionar estos territorios turísticos con un valor diferencial, con documentales que cuenten historias de comunidades que trabajan por la transformación y que hoy le apuestan a la vida y que inviten al turista a vivir estas experiencias turísticas.
 
Las acciones se materializarán en dos fases, la primera de las cuales incluye el fortalecimiento y desarrollo, y ya tiene aprobada una inversión de base inicial por $8.200 millones y se desarrollará en 18 meses.
 
La segunda fase, de consolidación, se ejecutará acorde a los avances y dinámicas de los territorios priorizados y en este sentido, las inversiones dependerán de las nuevas necesidades que se identifiquen.
 
Dónde se llevará a cabo
 
Como parte de la ejecución de esta estrategia, son considerados territorios turísticos de paz:

° Los municipios con Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial -PDET-;

° Los antiguos Espacios Territoriales de Capacitación y Reincorporación -AETCR-;

° Las Zonas Más Afectadas por el Conflicto Armado -ZOMAC;

° Las Zonas en procesos de sustitución de cultivos de uso ilícito y

° Las Áreas metropolitanas que se transforman por escenarios para la convivencia y la cultura.
 
Una condición importante es que sean territorios con un gran potencial para el turismo, disfrute del residente y del visitante.
 
Desde el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo se ha iniciado el proceso de fortalecimiento de los territorios turísticos de paz que incluyen municipios en las subregiones PDET de:
 
1) Sierra Nevada-Perijá, Cesar;
2) Subregión Macarena-Guaviare;
3) Cuenca del Caguán y del Piedemonte Caqueteño;
4) Pacífico Nariñense;
5) Montes de María
6) Cauca y Valle del Cauca;
7) Arauca;
8) Putumayo;
9) Urabá Antioqueño y
10) Chocó.

También se incluyen cinco zonas más afectadas por el conflicto armado y tres áreas metropolitanas. 
 

Lula demarca seis territórios indígenas no Brasil, os primeiros em cinco anos

. DESAROLLO SUSTENTABLE .

Un articulo de Istoé

O presidente Lula assinou, nesta sexta-feira (28), decretos que demarcam seis novos territórios para povos indígenas, os primeiros desde 2018 e um deles em um vasto território na Amazônia, durante uma reunião com representantes de povos originários em Brasília.

Estas novas reservas, que garantem aos indígenas o uso exclusivo dos recursos naturais preservando sua forma de vida tradicional, são consideradas pelos cientistas como uma das principais barreiras contra o desmatamento da Amazônia, cujo controle é um dos objetivos prioritários do governo.


Video do acampamento “Terra Livre”

“É um processo um pouco demorado, tem que passar por muitas mãos, mas vamos trabalhar muito para que possa fazer a demarcação do maior numero possível de Terras Indígenas”, disse o presidente.

Lula fez o anúncio em ocasião do encerramento da 19ª edição do acampamento “Terra Livre”, um encontro anual que reuniu milhares de indígenas de todo o país em Brasília nessa semana.

“Foi como tirar um peso das nossas costas, como música para nossos ouvidos”, disse à AFP Claudia Tomás, de 44 anos, da etnia Baré, cujas terras foram incluídas nas demarcações.

Nenhuma nova terra indígena foi demarcada durante o mandato de Jair Bolsonaro (2019-2022), que havia prometido, antes de chegar ao poder, “não ceder nenhum centímetro” aos povos originários.

Tehe Pataxó, uma jovem de 29 anos com o rosto pintado com linhas vermelhas e pretas, se disse aliviada pela conquista para os povos originários: “Foram quatro anos sofrendo com milicianos em nosso território pataxó no sul da Bahia, onde indígenas foram assassinados”.

(Artigo continuou na coluna à direita)

(Clique aqui para a versão inglês.)

Pregunta(s) relacionada(s) al artículo

Indigenous peoples, Are they the true guardians of nature?

(Artigo continuação da coluna esquerda)

Durante o mandato de Bolsonaro, o desmatamento anual médio aumentou 75% em comparação com a década anterior.

A última aprovação havia sido em 26 de abril de 2018, sob a presidência de Michel Temer (2016-2018), referente à terra indígena Baía do Guató, uma área de 20.000 hectares no Mato Grosso.

Duas das seis novas reservas aprovadas estão localizadas na Amazônia, incluindo a maior, denominada Unieuxi, destinada a 249 indígenas dos povos maku e tukano, em mais de 550.000 hectares no Amazonas.

Outras duas reservas estão localizadas no nordeste do país, uma no sul e outra no centro-oeste.

Lula assinou os decretos junto a destacados líderes indígenas, como o icônico cacique Raoni Metuktire, que o agradeceu e pôs na cabeça do mandatário um tradicional cocar de penas azul e vermelho.

“Em quatro anos faremos mais (pelos povos indígenas) que nos oito anos que já governamos o país (2003-2010)”, prometeu o mandatário.

– Novos territórios –

Segundo o último censo, de 2010, no Brasil vivem aproximadamente 800.000 indígenas, a maioria em reservas, que ocupam 13,75% do território.

“Quando dizem que vocês ocupam 14% do território, e acham que é muito, precisam saber que, antes dos portugueses, vocês ocupavam 100% desse território”, completou Lula.

É previsto que, em breve, haja novas demarcações aprovadas.

No mês passado, a ministra dos Povos Indígenas, Sonia Guajajara, anunciou que 14 territórios (incluídos os seis aprovados nesta sexta) estavam prontos para serem legalizadas, totalizando cerca de 900.000 hectares.

“Vamos escrever uma nova história, pelo bem de toda a humanidade, de nosso planeta”, disse a ministra nessa sexta, pouco antes da assinatura dos decretos.

Los BRICS Ponen en Jaque la Hegemonía del Dólar

. . DESAROLLO SUSTENTABLE . .

Un artículo por Adrián Sotelo Valencia* en Other News

El Nuevo Banco de Desarrollo (NBD) de los BRICS acordado entre China y Brasil (13 de abril 2023 en Shanghái, China), pone en jaque al sistema capitalista-imperialista monetario y financiero internacional nacido de los Acuerdos de Bretton Woods de 1944 bajo la hegemonía estadunidense.

En su visita a China los presidentes Xi Jinping y Lula da Silva acordaron la creación del Nuevo Banco de Desarrollo (NBD) de los países integrantes de los BRICS: Brasil, Rusia, india, China y Sudáfrica y al que ya han solicitado su ingreso otros países como Argentina, Argelia, Egipto, Irán, Baréin, Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos, entre otros, que desean no depender más del dólar y del comercio controlado por Estados Unidos. Este bloque se presenta como alternativo al imperialista del G7 integrado por Estados Unidos, Canadá, Alemania, Francia, Italia, Reino Unido y Japón.

Dirigido por la expresidenta brasileña Dilma Rousseff, el NBD tendrá entre sus funciones utilizar sus monedas locales sin recurrir a terceras como el euro y el dólar, el cual queda excluido, por vez primera, de sus transacciones monetarias y financieras.

Recordemos que, como dice Ernest Mandel (El dólar y la crisis del imperialismo, ERA, México, 1974, p. 20): «Gracias al sistema de Bretton Woods la inflación del dólar desempeñó a la vez el papel de motor de la expansión del mercado interior de Estados Unidos y de motor de la expansión del mercado mundial».

En relación con este periodo –mutatis mutandis– el dólar ya no es el eje de la economía capitalista global, sino, cada vez más, una de las monedas y sistemas monetarios, si bien todavía importantes, que perviven en el entorno del surgimiento de nuevos instrumentos y modalidades diferentes al dólar.

La trayectoria histórica de estos se puede describir en la siguiente secuencia: patrón oro – patrón dólar – crisis del dólar – surgimiento de nuevas monedas y sistemas monetario-financieros en el contexto del cada vez más visible sistema multilateral y policéntrico que se extiende por el mundo.

En el libro mencionado Mandel ya preveía, desde 1968, la crisis del sistema monetario internacional centrado en el dólar. De esta forma afirma que: «La posición privilegiada que el dólar ha ocupado durante dos décadas dentro del sistema monetario internacional reflejaba la situación excepcional de la economía norteamericana y la potencia del imperialismo norteamericano en el seno del sistema capitalista internacional. Esta situación se ha modificado gradualmente, esta potencia experimenta una decadencia relativa» (op.cit., p. 201).

Estas palabras proféticas del intelectual belga se cumplen hoy día en la medida en que, a la inversa, esa situación excepcional de la que gozaba Estados Unidos hoy se trueca en crisis económica, inestabilidad financiera, pérdida de competitividad, crisis social y política y reducción gradual del dólar en el PIB mundial y en las transacciones comerciales y financieras internacionales, a lo que ha contribuido, como un boomerang y paradójicamente, la imposición de las llamadas «sanciones» estadounidenses contra países soberanos como China y Rusia.

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Question for this article:

What is the contribution of BRICS to sustainable development?

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RT (14 de abril de 2023) compiló la opinión de varios ministros del Gobierno brasileño desde Pekín respecto a los beneficios de los acuerdos alcanzados entre ambos gobiernos: «Intercambios comerciales en monedas propias, infraestructura, innovación y tecnología y defensa del medio ambiente». Por su parte, el ministro de Hacienda de Brasil, Fernando Haddad, confirmó que se estudia la posibilidad de realizar transacciones comerciales en monedas locales: «La idea de realizar intercambios comerciales en monedas propias, sin recurrir a monedas de terceros, es algo que está en la mesa de negociación desde hace mucho tiempo entre los BRICS [bloque creado por Brasil, Rusia, la India, China y Sudáfrica], en el ámbito del Mercosur» (RT, 14 de abril de 2023).

Una de las principales consecuencias a mediano plazo de los acuerdos chino-brasileños se expresará en un cambio de la geopolítica mundial en función de un equilibrio más favorable al Sur Global y a los países dependientes y subdesarrollados sujetos al dominio político y a los procesos de acumulación y valorización de capital de los países imperialistas. Sin embargo, ello no significa, como se ha llegado a plantear, superar la dependencia estructural de esos países si no se supera, al mismo tiempo, el capitalismo y su modo de producción.

Es consistente la tesis de que la soberanía política y la soberanía económica no son posibles si no se cuenta con una moneda y un sistema cambiario sólido y soberano que, si bien se articulan con otros sistemas y monedas como el mismo dólar, sin embargo, posean un funcionamiento autónomo   en relación con las necesidades económicas y sociales de la nación o de una región.

No es casual al respecto que en el pasado, en las décadas de los ochenta y noventa, incluso en la actualidad, los poderes imperialistas hayan sometido a los países dependientes a sus procesos de acumulación y reproducción de capital a través de mecanismos como el endeudamiento externo, o bien mediante las inversiones extranjeras directas e indirectas en esos países con el fin de succionar masas crecientes de riqueza, valor y de plusvalor en beneficio de los países capitalistas avanzados  independientemente de los regímenes políticos que prevalezca en aquellos. Un caso sobresaliente es la Argentina que, endeudada con el Fondo Monetario Internacional por el Gobierno del empresario Macri, en la actualidad, bajo un Gobierno supuestamente progresista —aunque no necesariamente de izquierda— como el de Alberto Fernández, se encuentra inmerso en una profunda crisis económica, inflacionaria y social debido a los efectos lacerantes de los préstamos y financiamientos derivados del monstruoso endeudamiento externo cuyos leoninos intereses el país tiene que pagar puntualmente a ese organismo internacional en detrimento del deterioro de la vida social, de los salarios y de las condiciones laborales de los trabajadores. Ello puede conducir, incluso, a la pérdida de las próximas elecciones presidenciales por parte del Frente de Todos en beneficio de algún candidato o coalición de derecha o ultraderecha de ese país.

La dolarización ha sido un mecanismo histórico de Estados Unidos para reproducir la sujeción de los países a sus sistemas monetarios, financieros, cambiarios y de intercambio para mantener su hegemonía global. Esto ha permitido, por ejemplo, hasta la fecha, que ese país imponga sus llamadas sanciones —que no son otra cosa que agresiones violatorias del derecho internacional— a cualquier país o región que no se encuadre en sus intereses geopolíticos y estratégicos. Sobran los casos: Cuba, Venezuela, Nicaragua, Irán, Corea del Norte, China, Rusia o amenazas de hacerlo como en el caso de México, tanto en relación con la problemática de la explosiva y extendida inmigración en sus fronteras, como en el escandaloso y complejo tema del tráfico del opioide del fentanilo en el que Washington oculta su responsabilidad culpando exclusivamente al narcotráfico mexicano.

Si bien ya hay antecedentes de intentos de creación de instrumentos monetarios paralelos al dólar o de intercambios comerciales en trueque de productos entre países, consideramos que es la primera vez que se da un paso firme, estructural, para construir infraestructuras, intercambios comerciales y cambiarios sustentados en un nuevo tipo de moneda como el del (NBD).

Consideramos que a partir de aquí se estará desplegando un poderoso «efecto demostración» y de bifurcación a muchos países del orbe que advertirán las ventajas de abrazar el sistema del Nuevo Banco de Desarrollo en la medida en que se precipita el declive del carcomido e injusto sistema monetario internacional centrado en la otrora hegemonía del dólar nacida en Bretton Woods.

*Adrián Sotelo Valencia es profesor-investigador del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM.

La Vía Campesina pide a los Estados salir de la OMC y crear nuevo marco basado en la Soberanía Alimentaria

. . DESAROLLO SUSTENTABLE . .

Un comunicado de prensa 15 Junio de Via Campesina

La Vía Campesina, el movimiento campesino mundial que representa las voces de más de 200 millones de pequeñxs campesinxs de Asia, África, Europa y de las Américas, se ha movilizado contra la OMC durante toda la semana. La crisis alimentaria que actualmente azota al mundo es una prueba de más de que el libre comercio lejos de aportar seguridad alimentaria, está matando de hambre a los pueblos.

La Organización Mundial de Comercio una vez más fracasó en la propuesta de una solución permanente sobre la posesión de reservas públicas con fines de seguridad alimentaria. Durante más de ocho años, los países ricos han bloqueado las propuestas concretas de los miembros africanos y asiáticos del G33 sobre esta cuestión.

Jeongyeol Kim, de la Asociación Coreana de Mujeres Campesinas y miembro del Comité de Coordinación Internacional (CCI) de La Vía Campesina, señala que:

“El libre comercio provoca hambre. Después de 27 años de gobierno de la OMC, esta conclusión es clara. Es hora de sacar la agricultura de todos los acuerdos de libre comercio. La pandemia, incluso el impacto y las perturbaciones causadas por la guerra han dejado claro que necesitamos un sistema de gobernanza alimentaria local y nacional basado en las personas, no en la agroindustria. Un sistema que se basa en los principios de solidaridad y cooperación en lugar de la competencia, la coerción y las agendas geopolíticas.”

Burry Tunkara, de la Organización de Pequeñxs Agricultorxs, Pescadorxs y Silvicultorxs de Gambia, y uno de los principales líderes jóvenes de La Vía Campesina, se hace eco de este mismo sentimiento en este testimonio:

“La OMC sólo defiende a los ricos y sus intereses comerciales. Es una herramienta del neocolonialismo. Sólo sirve a los intereses de las multinacionales para encontrar nuevos mercados y mano de obra más barata. ¡Es hora de detenerla!”

La agenda socioeconómica de los países más pobres y de menos renta no es la prioridad de la OMC. Así lo demuestra su incapacidad para establecer un mecanismo de protección contra el “dumping” de los países ricos y su enfoque de las subvenciones a la pesca a costa de lxs pescadorxs a pequeña escala. No tiene sentido intentar reformar una institución construida para favorecer los intereses comerciales de un puñado de empresas multinacionales.

Perla Álvarez de Paraguay, y miembro de la Coordinación Latinoamericana de La Vía Campesina (CLOC) declaró que el cambio sistémico es urgente y necesario:

“La crisis alimentaria mundial es un momento de verdad para nosotros. No hay lugar para un enfoque de “seguir como siempre”. Presentamos propuestas a corto y largo plazo que pueden cambiar radicalmente el modo en que el comercio afecta a las comunidades campesinas de todo el mundo.”

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Question for this article:

What is the relation between peasant movements for food sovereignty and the global movement for a culture of peace?

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Hoy, 15 de junio, desde Ginebra, cuando la Conferencia Ministerial de la OMC ha traicionado una vez más las expectativas de las poblaciones más afectadas por la crisis alimentaria, nosotros, La Vía Campesina, compartimos nuestras propuestas.

La Vía Campesina hace un llamamiento a todos los gobiernos nacionales para que repongan las reservas públicas y apoyen la creación de reservas de alimentos a nivel comunitario con productos locales procedentes de prácticas agroecológicas. También pide a todos los gobiernos que pusieran en marcha la legislación anti-dumping necesaria para impedir que los exportadores de destruir los mercados locales.

Yudhvir Singh de la Unión Bhartiya Kisan, que forma parte de los sindicatos que encabezaron la histórica movilización de lxs agricultorxs indixs en 2021, presenta la experiencia de su país con las reservas públicas de alimentos:

“Las campesinas necesitan políticas públicas fuertes, como precios mínimos y reservas públicas, para seguir viviendo dignamente de la producción de alimentos. Los ataques de la OMC contra nuestro modelo de regulación del mercado son extremadamente peligrosos. El G33 debe seguir resistiendo y aprovechar las aspiraciones y esperanzas de lxs pequeñxs productorxs.”

La Vía Campesina ha pedido la suspensión inmediata de todas las normas vigentes de la OMC que impiden a los países crear reservas públicas de alimentos y regular el mercado y los precios. Los gobiernos deben tener derecho a utilizar los criterios elegidos por ellos mismos para proteger y promover su soberanía alimentaria. Cada país debe poder desarrollar su propia política agrícola y alimentaria y proteger los intereses de sus campesinxs, sin perjudicar a otros países. Debe prohibirse el uso de productos agrícolas para los agro-combustibles. La Vía Campesina también pidió el fin de la especulación.

“La reforma agraria es necesaria para construir la soberanía alimentaria”, añadió Zainal Arifin Fuat de Serikat Petani Indonesia y miembro del Comité Internacional de Coordinación de LVC.

“Los gobiernos deben detener el acaparamiento de agua, semillas y tierras por parte de las empresas transnacionales y garantizar a lxs pequeñxs productorxs derechos justos sobre los bienes comunes.”

Nosotrxs, La Vía Campesina, insistimos en que, en el contexto de la pandemia y de la crisis mundial de abastecimiento, los gobiernos den prioridad a los mercados locales.

Morgan Ody, campesina en Bretaña, Francia, y coordinadora general de La Vía Campesina, declara en nombre del movimiento campesino mundial:

“La Organización Mundial de Comercio es un proyecto fallido. Nuestro movimiento campesino mundial hace un llamamiento a todos los Estados, especialmente a los del Sur, que abandonen inmediatamente la OMC. Hay que crear un nuevo marco internacional para la agricultura y el comercio basado en la soberanía alimentaria. Sólo así podremos defender los intereses de lxs pequeñxs productorxs de alimentos.”

Nota del editor: La Vía Campesina cuenta con 181 organizaciones campesinas en más de 80 países. La red mundial de campesinxs y sus aliadxs han liderado las negociaciones en la ONU durante 17 años, lo que llevó a las Naciones Unidas a adoptar la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de lxs Campesinxs y Otrxs Trabajadorxs Rurales (UNDROP) en 2018.

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