{"id":7832,"date":"2019-02-09T08:20:42","date_gmt":"2019-02-09T08:20:42","guid":{"rendered":"https:\/\/spanish.cpnn-world.org\/?p=7832"},"modified":"2019-10-09T11:06:22","modified_gmt":"2019-10-09T11:06:22","slug":"guatemala-dos-elementos-clave-para-salir-de-la-crisis","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/spanish.cpnn-world.org\/?p=7832","title":{"rendered":"Guatemala: Dos elementos clave para salir de la crisis"},"content":{"rendered":"<div style=\"float: left; width: 46%;\">\n<p> DESARME Y SEGURIDAD . <\/p>\n<p>Extractos de un art\u00edculo en <a href=\"https:\/\/nomada.gt\/blogs\/que-se-necesita-para-alcanzar-una-paz-de-verdad\/\">N\u00f3mada<\/a><\/p>\n<p><strong>Se firm\u00f3 la paz, pero no cambi\u00f3 nada<\/strong><\/p>\n<p>El cascar\u00f3n vac\u00edo que es el Estado guatemalteco y su falta de agencia para la paz, ha implicado que\u00a0en nuestro pa\u00eds\u00a0nunca llegara a implementarse una estrategia pol\u00edtica integral para la reconciliaci\u00f3n. Tan necesaria para navegar las ambig\u00fcedades, complicaciones y paradojas generadas por las transacciones insatisfactorias\u00a0inherentes a todo proceso negociador.<\/p>\n<p><center><a href=\"https:\/\/spanish.cpnn-world.org\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/Guatemala.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/spanish.cpnn-world.org\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/Guatemala.jpg\" alt=\"\" width=\"571\" height=\"368\" class=\"alignnone size-full wp-image-7833\" srcset=\"https:\/\/spanish.cpnn-world.org\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/Guatemala.jpg 571w, https:\/\/spanish.cpnn-world.org\/wp-content\/uploads\/2019\/02\/Guatemala-300x193.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 571px) 100vw, 571px\" \/><\/a><br \/>\nFOTO: IMAGENESMY.COM<br \/>\n<\/center><\/p>\n<p>En este sentido, las recomendaciones [en 1999] de la Comisi\u00f3n de\u00a0Esclarecimiento\u00a0Hist\u00f3rico (CEH)\u00a0\u00a0hubieran sido un buen punto de partida. Anclar a partir de ellas un proceso social que, a medida que se avanzara en la atenci\u00f3n a las necesidades de justicia, memoria, reparaci\u00f3n y no repetici\u00f3n, facilitara un di\u00e1logo social sobre la interpretaci\u00f3n de la historia. Que del significado de la reconciliaci\u00f3n, surgiera un nuevo imaginario de coexistencia y unidad.\u00a0Sin embargo, tan s\u00f3lo cinco a\u00f1os despu\u00e9s de\u00a0su presentaci\u00f3n, ya era claro que la voluntad pol\u00edtica necesaria para tal esfuerzo no exist\u00eda.<\/p>\n<p>El informe de verificaci\u00f3n de la Naciones Unidas\u00a0de 2005, inst\u00f3 a las autoridades pol\u00edticas y a las instituciones estatales a\u00a0\u201c\u2026comprometerse sinceramente con el cumplimiento de las recomendaciones de la CEH y con los compromisos contendidos en los Acuerdos de Paz que a\u00fan se encuentran pendientes..\u201d. Una manera diplom\u00e1tica de declarar que esa sinceridad hab\u00eda estado ausente. . .  reconociendo\u00a0en la convocatoria oficial\u00a0que \u00a0\u201c\u2026pese a todos los esfuerzos realizados a lo largo de los \u00faltimos a\u00f1os por construir la cultura de paz, la cultura de violencia contin\u00faa siendo parte de la cotidianeidad . . .&#8221; <\/p>\n<p>El documento, concebido como una estrategia para retomar el esp\u00edritu de los\u00a0Acuerdos de Paz y sus objetivos a una d\u00e9cada de su firma, incluy\u00f3 una larga lista de acciones concretas y mecanismos para atender cuestiones que\u00a0iban desde la construcci\u00f3n de la ciudadan\u00eda participativa, el fortalecimiento de los derechos de las mujeres y los pueblos ind\u00edgena. Y la utilizaci\u00f3n del sistema educativo para fomentar el conocimiento y la comprensi\u00f3n del conflicto armado y sus consecuencias: una estrategia operativa que simult\u00e1neamente abordaba el pasado y\u00a0se propon\u00eda\u00a0transformar el futuro.<\/p>\n<p><strong>Sin acciones pol\u00edticas bien definidas, no hay reconciliaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Y, sin embargo, el resultado\u00a0fue nuevamente decepcionante: una Secretar\u00eda de Paz cuyo papel marginal en\u00a0sucesivos gabinetes de gobierno\u00a0evidenci\u00f3,\u00a0m\u00e1s all\u00e1 de la ret\u00f3rica, la baja prioridad asignada a la implementaci\u00f3n de los Acuerdos.\u00a0Un ambicioso programa de reparaciones que, aunque bien dise\u00f1ado, no produjo resultados claros debido\u00a0a\u00a0rencillas entre los grupos de la sociedad civil y recurrentes cambios de personal con cada nuevo gobierno. . . <\/p>\n<p>En realidad, veinte a\u00f1os despu\u00e9s de la firma de los\u00a0Acuerdos de Paz la sociedad guatemalteca no terminaba de reconciliarse.\u00a0Para 2015, el pa\u00eds se encontraba en un momento de apogeo de tensiones pol\u00edticas y sociales acumuladas:\u00a0las pol\u00edticas gubernamentales\u00a0-o su ausencia-\u00a0estaban destruyendo los pocos avances en los indicadores de desarrollo social registrados despu\u00e9s de la firma de los\u00a0acuerdos. . . .<br \/>\n<strong><br \/>\nDe un estado ausente a un estado part\u00edcipe de la corrupci\u00f3n<\/strong><\/p>\n<p>Pero de una responsabilidad por omisi\u00f3n el Estado pas\u00f3 a ser responsable por comisi\u00f3n, en el marco de los procesos judiciales por corrupci\u00f3n abiertos por el Ministerio P\u00fablico contra las redes de corrupci\u00f3n que involucran a pol\u00edticos y empresarios de todo nivel.\u00a0[Siguiendo el Comisi\u00f3n Internacional contra la Impunidad en Guatemala,\u00a0 &#8211; CICIG &#8211; en 2015]<\/p>\n<p>Tras el enjuiciamiento del entonces Presidente Otto P\u00e9rez Molina,\u00a0la entonces Vice-Presidenta\u00a0Roxana Baldetti y un buen n\u00famero de funcionarios de su gobierno, Alejandro Maldonado Aguirre asumi\u00f3 la Presidencia de la Rep\u00fablica en una gesti\u00f3n interina marcada por dos objetivos m\u00ednimos: permitir la celebraci\u00f3n de los comicios electorales que ya estaban programados, y mantener el funcionamiento de la administraci\u00f3n en tanto asum\u00eda un nuevo mandatario electo popularmente.<\/p>\n<p>Las elecciones,\u00a0marcadas por la crisis pol\u00edtica y la lucha contra la impunidad y la corrupci\u00f3n, se caracterizaron por un fuerte rechazo a los partidos pol\u00edticos tradicionales. El orden pol\u00edtico clientelar establecido a partir de 1996 fue rebasados por un esp\u00edritu ciudadano de repudio a los \u2018pol\u00edticos tradicionales\u2019 que, junto con una din\u00e1mica judicial que comenzaba a revelar sus corruptas componendas, allan\u00f3 el camino a la victoria a un partido reci\u00e9n creado y desconocido, y la elecci\u00f3n a la presidencia de un candidato improbable cuyo \u00fanico m\u00e9rito era su anonimato pol\u00edtico, y su \u00fanica virtud (autoproclamada) el no ser\u00a0\u201c\u2026ni corrupto ni ladr\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>El nuevo per\u00edodo presidencial comenz\u00f3 con un mandatario electo por efecto de la oleada\u00a0de\u00a0protesta social anticorrupci\u00f3n y\u00a0anti-impunidad, una clase pol\u00edtica en su gran mayor\u00eda clientelar y corrupta arrinconada por una ciudadan\u00eda activa y una coalici\u00f3n c\u00edvica emergente, y un sistema judicial que, aunque con limitaciones y deficiencias, finalmente comenzaba a\u00a0dar muestras de poder\u00a0funcionar como corresponde en un estado democr\u00e1tico de derecho. La lucha contra la corrupci\u00f3n y la impunidad parec\u00eda convertirse en un nuevo espacio de convergencia dentro de la sociedad:\u00a0un nuevo\u00a0\u2018consenso moral\u2019 m\u00e1s all\u00e1 de posicionamientos ideol\u00f3gicos, sociales y culturales,que se perfilaba como vector para una conciliaci\u00f3n \/ reconciliaci\u00f3n hasta entonces esquiva.<br \/>\n<strong>Como el cangrejo: de vuelta al autoritarismo<\/strong><\/p>\n<p>Pero los eventos se desarrollaron en el sentido contrario: al jalar la frazada de la impunidad comenzaron a quedar al descubierto las estructuras, las modalidades y los arreglos de una corrupci\u00f3n extendida que involucraba a actores en los distintos \u00e1mbitos de la sociedad,y que hab\u00eda sido \u2018normalizada\u2019 por d\u00e9cadas de pr\u00e1ctica consuetudinaria.<\/p>\n<p>De aplaudir el castigo a la venalidad de una clase pol\u00edtica desvergonzadamente avorazada durante las jornadas del 2015,\u00a0\u00a0actores empresariales que hab\u00edan sido sus socios comenzaron a considerar excesivo un celo judicial que\u00a0comenzaba a revelar su propio involucramiento en corruptelas vergonzantes.<\/p>\n<p>Dentro del Ejecutivo, lo que inicialmente pareci\u00f3 ser un respaldo presidencial t\u00e1cito\u00a0del Presidente Jimmy Morales\u00a0a la colaboraci\u00f3n entre el Ministerio P\u00fablico y la CICIG, se convirti\u00f3 en un rechazo expl\u00edcito al descubrirse el involucramiento de su hermano\u00a0y su hijo en una operaci\u00f3n que, no obstante su poca monta, tuvo una enorme cobertura medi\u00e1tica\u00a0acarreando el correspondiente costo pol\u00edtico, situaci\u00f3n que los novatos asesores del Presidente no supieron manejar.<\/p>\n<p>Y lo que apuntaba a una coalici\u00f3n c\u00edvica emergente alrededor del esfuerzo anticorrupci\u00f3n, comenz\u00f3 a desgranarse con actores pol\u00edticos y empresariales que migraron hacia la constituci\u00f3n de lo que la opini\u00f3n p\u00fablica ha llamado un \u2018Pacto de Corruptos\u2019, en el que convergen actores que se reh\u00fasan a asumir las consecuencias de actos pasados, con aquellos que est\u00e1n decididos a\u00a0utilizar la corrupci\u00f3n como mecanismo de cooptaci\u00f3n\u00a0y captura\u00a0del Estado.<\/p>\n<p>No se trata \u00fanicamente que una coalici\u00f3n perversa de tal naturaleza plantee nuevos obst\u00e1culos al surgimiento del \u2018consenso moral\u2019 necesario para fundamentar la coexistencia pac\u00edfica en la sociedad, sino que de manera intencional y aviesa fomenta la polarizaci\u00f3n social y pol\u00edtica, intentando convertir la lucha contra la impunidad en expresi\u00f3n de oscuros \u2018intereses internacionales\u2019, y a la CICIG como instrumento de un complot pol\u00edtico que atenta contra la soberan\u00eda nacional. . . . <\/p>\n<p>Las autoridades pol\u00edticas en los organismos Ejecutivo y Legislativo han asumido la lucha \u2018anti-CICIG\u2019 y su narrativa\u00a0polarizante como eje central de su gesti\u00f3n, desplegando una campa\u00f1a destinada a expulsar, o en su defecto maniatar la capacidad de acci\u00f3n de la Comisi\u00f3n, recurriendo a acciones arbitrarias que a menudo rayan en la ilegalidad.<\/p>\n<p>(El art\u00edculo contin\u00faa en el lado derecho de la p\u00e1gina)<\/p>\n<p>( Clickear <a href=\"http:\/\/english.cpnn-world.org\/?p=15077\">aqu\u00ed para la version ingl\u00eas <\/a>)<\/p>\n<p><\/a><\/div>\n<div style=\"float: right; width: 46%;\">Question for this article:<\/div>\n<div style=\"float: right; width: 46%;\"><\/div>\n<div style=\"float: right; width: 46%;\">\n<p align=\"justify\">\n<p><em><strong> Can a culture of peace be achieved in Guatemala?<\/strong><\/em><\/p>\n<p>(Art\u00edculo contin\u00faa desde la parte izquierda de la p\u00e1gina)<\/p>\n<p>Paralelamente, han comenzado a implementar acciones destinadas a restablecer un imaginario de seguridad autoritario, desmantelando las transformaciones institucionales que, en el marco de las concepciones de Seguridad Democr\u00e1tica, ven\u00edan realiz\u00e1ndose en el pa\u00eds con anterioridad a la firma de los Acuerdos de Paz: el regreso a la Guerra Fr\u00eda. . .<\/p>\n<p>La sociedad guatemalteca no termina de encontrar su ruta a la\u00a0co-existecia pac\u00edfica -reconciliaci\u00f3n y conciliaci\u00f3n al mismo tiempo- debido a la ausencia de un Estado\u00a0que asuma la responsabilidad de mediar entre las diferentes necesidades, intereses y percepciones que son inherentes a toda sociedad.  Un Estado que opere con el claro\u00a0prop\u00f3sito de\u00a0facilitar el surgimiento de una visi\u00f3n compartida e incluyente, que cimente\u00a0una coexistencia pac\u00edfica y permita\u00a0el cierre permanente de los ciclos de violencia y coerci\u00f3n que han caracterizado\u00a0nuestra historia.\u00a0Durante dos d\u00e9cadas, esta situaci\u00f3n se explicaba por la combinaci\u00f3n de desinter\u00e9s e incapacidad de sus elites pol\u00edticas. Hoy, por la integraci\u00f3n de sus m\u00e1s altas autoridades en la defensa activa de la impunidad y la corrupci\u00f3n. La reconciliaci\u00f3n ha pasado de ser una aspiraci\u00f3n esquiva a un objetivo que se aleja.<\/p>\n<p><strong>Hay luz al final del t\u00fanel: redes de liderazgo y rescate del Estado<\/strong><\/p>\n<p>En estas condiciones, restablecer la coexistencia pac\u00edfica como objetivo realizable de la sociedad guatemalteca\u00a0requerir\u00e1 fortalecer la agencia social para la reconciliaci\u00f3n, mediante el establecimiento de \u201ccoaliciones\u201d intersectoriales que atraviesen las divisiones entre los diversos grupos y sectores sociales y entre el sistema pol\u00edtico y\u00a0la\u00a0sociedad, integr\u00e1ndolas en redes capaces de construir consensos y ejercer el liderazgo imprescindible para movilizar el sistema en una acci\u00f3n transformadora eficaz.<\/p>\n<p>No se trata de capacidades que nos sean totalmente ajenas. A pesar de sus insuficiencias y limitaciones, las transformaciones gestadas en el marco de los procesos de democratizaci\u00f3n y de paz de las \u00faltimas tres d\u00e9cadas permitieron la emergencia de nuevos liderazgos sociales. <\/p>\n<p>Enfrent\u00e1ndose a las incompetencias del sistema pol\u00edtico y de la institucionalidad estatal, estas expresiones de la sociedad civil han sido acicate de la acci\u00f3n estatal y en algunos casos, gestoras\u00a0ellas mismas, de la mayor\u00eda de los avances que se han registrado en los distintos \u00f3rdenes de la agenda p\u00fablica: en la seguridad, en la salud, en los derechos de las mujeres, en el desarrollo comunitario, etc.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n explican c\u00f3mo, en ausencia de un estado capaz y decidido, los guatemaltecos hayamos sabido evitar, incluso en el contexto de crisis de gobernabilidad profunda como las del\u00a0Jueves Negro en 2003 y las jornadas de protesta c\u00edvica del 2015, el recurso a la violencia pol\u00edtica que hubiera restablecido los ciclos de violencia represiva \/ violencia reivindicativa que han sido recurrentes en nuestra historia. <\/p>\n<p>Pero las capacidades que alcanzaron para avanzar a pesar de las debilidades y contradicciones del \u201cestado ausente\u201d son insuficientes para enfrentar al \u201cestado disociador\u201d.<\/p>\n<p>La capacidad de prevenir el deterioro pol\u00edtico y social que se plantea hoy a partir de la cooptaci\u00f3n del Estado por el \u2018Pacto de Corruptos\u2019 pasa por dos condiciones.\u00a0<\/p>\n<p>La primera es el desarrollo de liderazgos\u00a0con\u00a0capacidad de\u00a0tender puentes que atraviesen divisiones sociales, culturales y pol\u00edticas para unificar esfuerzos en aras de objetivos compartidos.\u00a0\u00a0Liderazgos capaces de trascender el discurso disociador y la polarizaci\u00f3n artificial que se ha creado en torno a la lucha contra la impunidad y la corrupci\u00f3n, y las din\u00e1micas de fragmentaci\u00f3n y desconfianza que han fraccionado a la sociedad civil limitando su capacidad de acci\u00f3n conjunta.<\/p>\n<p>Liderazgos capaces de acometer de manera colaborativa la construcci\u00f3n de una agenda verdaderamente compartida para el cambio. No se trata de la negociaci\u00f3n de un \u2018pacto para la estabilizaci\u00f3n\u2019, en el cual la coexistencia pac\u00edfica se condiciona a la renuncia a las demandas de un cambio que es necesario en todos los \u00f3rdenes de la vida p\u00fablica, defendiendo un orden establecido que solo funciona en beneficio de los sectores\u00a0elitarios tradicionales y emergentes.<\/p>\n<p>Tampoco se trata de la gestaci\u00f3n de un consenso pol\u00edtico que asfixie artificialmente las diferencias\u00a0politico-ideol\u00f3gicas que caracterizan a la gesti\u00f3n de lo p\u00fablico en una democracia. Se trata de la construcci\u00f3n de\u00a0un aut\u00e9ntico \u201ccontrato social\u201d, que vaya m\u00e1s all\u00e1 de formalidades institucionales y legalistas para fraguar,\u00a0participativa e incluyentemente,\u00a0los grandes consensos sociales\u00a0necesarios para cimentar la construcci\u00f3n de una naci\u00f3n justa y solidaria.<\/p>\n<p>La segunda es el\u00a0rescate pol\u00edtico del Estado por estos nuevos liderazgos, mediante los mecanismos y las estrategias democr\u00e1ticas que sean viables en el marco del Estado de Derecho. Un rescate destinado a expulsar de los espacios de control pol\u00edtico sobre la institucionalidad estatal a las redes corruptas y criminales, y prevenir el desmantelamiento de los incipientes avances que en materia de democratizaci\u00f3n el pa\u00eds ha alcanzado en los \u00faltimos treinta a\u00f1os.<\/p>\n<p>Un rescate que trascienda las debilidades e incapacidades que marcaron la voluntad de la clase pol\u00edtica que asumi\u00f3 la conducci\u00f3n del Estado en el marco del proceso de paz, para fomentar el surgimiento de una nueva clase pol\u00edtica que permita que el Estado se convierta en el gestor efectivo del bienestar y de la coexistencia en la sociedad,\u00a0y de\u00a0sinergizarla agencia social de los esfuerzos que, desde distintos sectores sociales y pol\u00edticos, se llevan a cabo para promover el establecimiento de condiciones para la convivencia pac\u00edfica.<\/p>\n<p><strong>Poder infraestructural: relaciones colaborativas entre sociedad y autoridades<\/strong><\/p>\n<p>Este no es un Estado\u00a0reducido a la maquinaria racional-burocr\u00e1tica del paradigma liberal occidental de ra\u00edces weberianas, y ciertamente no\u00a0de un Estado que descansa en la capacidad de utilizar recursos de fuerza para imponer la voluntad de quien lo controla.\u00a0Se trata de un Estado que\u00a0opera fundamentalmente\u00a0a partir de lo que Michael Mann ha llamado \u201cpoder infraestructural\u201d:\u00a0la capacidad de fomentar y aprovechar el desarrollo de relaciones de colaboraci\u00f3n dentro de la sociedad y entre la sociedad y las autoridades pol\u00edticas, como instrumento para el cumplimiento eficaz de sus funciones.<\/p>\n<p>Es el Estado concebido como la convergencia entre un liderazgo pol\u00edtico y\u00a0social que trabaja concertadamente hacia metas comunes, por encima de lo sectorial o lo comunitario, pero integr\u00e1ndolos a trav\u00e9s de un marco institucional, desarrollado y legitimado colectivamente, que aprovecha la capacidad de agencia de los diferentes actores sociales -grupos, individuos, comunidades, sectores- coordin\u00e1ndolos en beneficio com\u00fan. Es un Estado cuya fuerza no depende de su capacidad de actuar\u00a0sobresociedad, sino de actuar\u00a0con la sociedad.<\/p>\n<p>Hoy, la reconciliaci\u00f3n, como proceso de alcance nacional no puede depender exclusivamente de los recursos pol\u00edticos y materiales del Estado. <\/p>\n<p>Sin la voluntad y la capacidad de agencia de la sociedad civil y las comunidades, el Estado no est\u00e1 en capacidad de generar las condiciones que viabilicen la convivencia pac\u00edfica, especialmente cuando sus m\u00e1ximas autoridades pol\u00edticas integran el Pacto de Corruptos.<\/p>\n<p>En este sentido, un liderazgo social para la reconciliaci\u00f3n es una condici\u00f3n\u00a0sine-qua-non para la transformaci\u00f3n efectiva de las relaciones de confianza horizontales\u00a0y verticales en la sociedad. <\/p>\n<p>Pero solamente desde el\u00a0Estado, es posible generar las capacidades normativas e institucionales suficientes para mediar los m\u00faltiples y a menudo contradictorios esfuerzos que los diferentes sectores sociales emprenden, aprovech\u00e1ndolos para el fomento de una sociedad inclusiva en la que prevalezcan condiciones de paz, equidad, justicia, respeto y dignidad, y una democracia genuina cuyo funcionamiento est\u00e9 amparado por el genuino imperio de la ley.<\/p>\n<p>La recuperaci\u00f3n del Estado por un liderazgo pol\u00edtico capaz y democr\u00e1tico es, en consecuencia, la tarea\u00a0m\u00e1s importante para viabilizar la posibilidad de una sociedad conciliada y reconciliada, en la que la existencia de intereses diversos en lo social, lo pol\u00edtico y lo cultural no sea obst\u00e1culo para su convivencia arm\u00f3nica.<br \/>\n\u00a0<br \/>\n(Este texto es parte del documento \u201cDel posconflicto a la restauraci\u00f3n autoritaria:\u00a0el\u00a0incierto\u00a0camino\u00a0hacia la\u00a0coexistencia pac\u00edfica en Guatemala\u201d, elaborado por Bernardo Ar\u00e9valo para\u00a0FLACSO. \u00a0)<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DESARME Y SEGURIDAD . 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